Lima.- El izquierdista Roberto Sánchez, próximo al expresidente Pedro Castillo (2021-2022), arrebató este miércoles al ultraderechista Rafael López Aliaga el segundo lugar en el escrutinio de las elecciones presidenciales de Perú y se enfila a disputar la segunda vuelta contra la derechista Keiko Fujimori.

Sánchez sube al segundo

Con el 89,8 % del escrutinio, Fujimori (Fuerza Popular) obtiene el 16,94 % de los votos válidos, equivalente a 2.578.744 papeletas, mientras que Sánchez (Juntos por el Perú) cuenta con el 11,97 %, gracias a las 1.822.961 papeletas a su favor, por encima de López Aliaga (Renovación Popular), que registra el 11,94 % con 1.817.943 sufragios.

La pelea por el pase

En cuarto lugar, cerca de Sánchez y López Aliaga, está el centrista Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno), con el 11,11 % de los votos válidos, lo que significa 1.692.400 papeletas.

  • Uno de los factores clave en la variación de los resultados ha sido el ingreso progresivo de votos provenientes de zonas rurales, que suelen contabilizarse más lentamente. Este fenómeno ha favorecido particularmente a Sánchez, quien ha logrado escalar posiciones conforme se incorporan estos sufragios.

La jornada electoral, además, estuvo marcada por diversos contratiempos. Retrasos en la apertura de centros de votación y problemas logísticos obligaron a extender el proceso hasta el lunes en algunas regiones, generando críticas y cuestionamientos por parte de distintos sectores políticos.

Asimismo, algunas denuncias de fraude —hasta el momento, sin pruebas concluyentes— han contribuido a elevar la tensión en el ambiente postelectoral.

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En este contexto, Perú se encamina hacia una segunda vuelta en medio de un clima de incertidumbre política y desconfianza ciudadana. Analistas advierten que el resultado final dependerá no solo de los votos restantes por contabilizar, sino también de la capacidad de los candidatos para construir alianzas y captar el respaldo de un electorado cada vez más fragmentado.

Las próximas semanas serán decisivas para definir el rumbo político del país, en un escenario donde la estabilidad institucional y la gobernabilidad vuelven a colocarse en el centro del debate nacional.