La derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez están próximos a protagonizar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú con el 95,14% del escrutinio, a medida que paulatinamente se incrementa la ajustada ventaja de Sánchez sobre el ultraderechista Rafael López Aliaga, que actualmente se sitúa en unos 20 mil 300 votos.

  • Tras las elecciones del 12 de abril, que se extendieron hasta el día siguiente en 13 centros de Lima que no pudieron abrir debido a que no llegó a tiempo el material electoral, ya se terminaron de procesar todas las actas, pero quedan pendientes de revisión de los jurados electorales más de 4 mil 500 actas que han sido impugnadas por inconsistencias o irregularidades.

Fujimori es la más votada con el 17,05% de los votos válidos al sumar 2 millones 730 mil 338 papeletas; seguida en segundo lugar por Sánchez (Juntos por el Perú), con 12,03% al contabilizar 1 millón 926 mil 100 sufragios; y en tercera posición por López Aliaga (Renovación Popular), con 11,90%, al aglutinar 1 millón 905 mil 755 apoyos.

La diferencia entre Sánchez y López Aliaga es actualmente de 20 mil 336 votos, después de que el izquierdista pasara del séptimo al segundo lugar, a medida que se ha computado el voto de zonas rurales, lugares donde el candidato que compite en representación del expresidente Pedro Castillo (2021-2022) es el más votado.

De acuerdo a distintos analistas, los votos de las actas impugnadas no darán un vuelco a la situación y, a medida que se resuelvan, harán que Sánchez conserve la segunda plaza del escrutinio.

  • El conteo continúa mientras López Aliaga sigue denunciando, sin pruebas sólidas, un supuesto fraude premeditado en su contra, narrativa que se ha visto alimentada por las numerosas irregularidades y deficiencias registradas en el proceso electoral por la falta de material electoral, lo que llevó a que numerosos locales de votación en Lima abriesen con varias horas de retraso o incluso al día siguiente.

Desde Renovación Popular y otros sectores de la derecha peruana se ha presionado al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), máximo ente electoral, para que anulara los comicios o convocara a unas inéditas «elecciones complementarias» donde votarían aquellas personas que no pudieron hacerlo el día de los comicios por culpa de los retrasos en los centros de votación.

  • Ninguno de los dos escenarios está contemplado en la legislación peruana, por lo que algunas de las principales misiones de observación electoral desplegadas en el país han exhortado a seguir el desarrollo de los comicios dentro del marco legal.

Este viernes, el JNE comunicó que las elecciones complementarias que exige López Aliaga son inviables, pero la presión y críticas contra el organizador de las elecciones, Piero Corvetto, provocó que el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) presentara el martes su renuncia, en medio de críticas y amenazas de López Aliaga.