REDACCIÓN.- El Salvador experimentó cambios profundos en seguridad, economía y proyección internacional durante los últimos dos años de la administración de Nayib Bukele. El país, antes marcado por la violencia de pandillas, ahora exhibe indicadores que lo posicionan entre los más seguros de América Latina, según datos oficiales y organismos internacionales.

La tasa de homicidios descendió a 1.9 por cada 100,000 habitantes en 2024, superando el promedio regional y consolidando una caída superior al 98 % respecto a 2015.

El gobierno atribuyó este resultado al régimen de excepción y a la política de detenciones masivas, que llevó a más de 85,000 personas encarceladas bajo custodia, una cifra que ubica a El Salvador entre los países con mayor tasa de encarcelamiento en el mundo.

Esta transformación en seguridad tuvo un impacto inmediato en la vida cotidiana y en la economía. La percepción de mayor tranquilidad facilitó un auge turístico: más de 4 millones de visitantes internacionales llegaron en 2025, generando ingresos equivalentes al 14 % del PIB y atrayendo la inversión de cadenas hoteleras internacionales y nuevos operadores.

El descenso en los homicidios se acompañó de una drástica disminución de la extorsión y del control territorial ejercido por pandillas.

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Las denuncias por extorsión cayeron un 54 % entre 2022 y 2023, según la Policía Nacional y el Ministerio de Justicia, lo que permitió la reapertura de negocios y espacios públicos en zonas antes dominadas por el miedo.

El Plan Control Territorial y el despliegue de fuerzas militares en áreas críticas fueron elementos centrales de esta estrategia.

La recuperación de territorios antes controlados por pandillas transformó el entorno para empresarios, transportistas y comunidades. La eliminación de la “renta” devolvió capacidad de consumo a los hogares y alivió la presión sobre pequeños comercios y transportistas.

  • El Salvador p El Salvador pasó de ser uno de los países más peligrosos del continente a figurar como referencia regional en control del crimen, con el “modelo Bukele” captando la atención de otros gobiernos de América Latina. La construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) y la estrategia de seguridad integral respaldaron este reposicionamiento. asó de ser uno de los países más peligrosos del continente a figurar como referencia regional en control del crimen, con el “modelo Bukele” captando la atención de otros gobiernos de América Latina. La construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) y la estrategia de seguridad integral respaldaron este reposicionamiento.

Turismo, inversión y reposicionamiento internacional

La mejora en seguridad reconfiguró la imagen internacional de El Salvador y reactivó el turismo. El 83 % de los visitantes pernocta al menos una noche, según el Ministerio de Turismo, y los ingresos del sector crecieron en zonas antes excluidas por la violencia.

Empresas como Hilton y JW Marriott anunciaron inversiones, y eventos deportivos y culturales consolidaron la nueva narrativa de destino turístico.

El país firmó en 2026 un acuerdo comercial “recíproco” con Estados Unidos, lo que mejoró el acceso de productos salvadoreños al mercado estadounidense y fortaleció la relación bilateral. La inversión extranjera directa repuntó, con flujos notables desde España y Estados Unidos, y el clima de negocios se volvió más favorable por los incentivos fiscales y la estabilidad reciente.

Uno de los datos más buscados sobre la gestión de Bukele es la caída histórica de los homicidios y su efecto en la percepción de seguridad. El Salvador redujo su tasa de homicidios a mínimos históricos, lo que le permitió captar más turismo, atraer inversiones y reposicionarse internacionalmente como un país más seguro y con mejor clima para los negocios.