MIAMI.- La temporada de huracanes comenzó este lunes con previsiones optimistas en el Atlántico, donde los expertos prevén una actividad inferior al promedio, aunque pidieron no bajar la guardia, recordando el potente ciclón Andrew, que en 1992 devastó el sur de Florida en un año también considerado tranquilo.

Las estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) de Estados Unidos prevén que la región Atlántica reciba hasta 6 huracanes y 14 tormentas con nombre hasta el 30 de noviembre, cuando concluya la temporada ciclónica.

Una cifra inferior a la media histórica, que se atribuye a la casi segura aparición de ‘El Niño’ este verano, un fenómeno meteorológico que disminuye la probabilidad de huracanes, pero que los meteorólogos subrayan que no implica que la intensidad de las tormentas vaya a ser menor.

Tenemos algunos ejemplos de años anteriores, como en 1992, cuando el huracán Andrew tocó tierra en el sur de Florida, específicamente en Homestead, y causó daños enormes. Ese fue un año por debajo del promedio», dijo a EFE la meteoróloga Haiyan Jiang, profesora de la Florida International University (FIU).

Ese huracán sacó a Florida de la complacencia en la que vivía tras décadas sin sufrir el impacto directo de un huracán de categoría 5, y obligó a endurecer los protocolos de construcción de viviendas y de actuación después de causar 65 muertes, destruir unas 64.000 viviendas y dejar sin electricidad a más de 1,4 millones de hogares en su paso por Estados Unidos.

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Andrew, la primera tormenta de aquella temporada, no se formó hasta agosto y, tras un período de aparente tranquilidad, terminó convirtiéndose en el desastre natural más costoso registrado hasta entonces en Estados Unidos, con daños estimados en 27.000 millones de dólares.

Drones en el ojo del huracán

Casi 34 años después, la tecnología y las herramientas disponibles para los pronósticos han mejorado ampliamente, según Jiang, aunque aclaró que «siempre hay incertidumbre en el pronóstico de la trayectoria de un huracán».

Para reducir ese margen de error, la NOAA pondrá este año en marcha varios sistemas de observación nuevos, como drones que podrán acercarse a las tormentas en desarrollo y mejorarán la precisión de los pronósticos de intensidad «en aproximadamente un 10 %», explicó a la prensa el administrador de la agencia gubernamental, Neil Jacobs.

También potenciarán el uso de la inteligencia artificial en los sistemas de pronóstico o en vehículos de superficie y submarinos no tripulados, y probarán una nueva versión del cono de incertidumbre, que prevé la trayectoria futura del centro de las tormentas.

El 67 % de las veces, el centro permanece dentro del cono; el tercio restante, fuera. Adoptar este nuevo enfoque supone un gran paso adelante para representar, de hecho, cerca del 90 % de las posibilidades de dónde podría ubicarse el centro», expresó Ken Grant, director del Servicio Meteorológico Nacional.

Una de las últimas novedades es la implementación de mapas de inundación combinados con el pronóstico hidrológico, un factor esencial, puesto que Grant advirtió de que más del 50 % de los fallecimientos en la última década fueron por inundaciones.

En este sentido, Jiang expuso que estudios satelitales de los últimos 30 años muestran un aumento de intensidad de las precipitaciones asociadas a los huracanes, motivo principal de las inundaciones repentinas.

‘El niño’ alterará el Pacífico

La baja actividad en el Atlántico contrasta con lo previsto para el Pacífico a causa de ‘El Niño‘, donde la NOAA calcula que se registre un mayor número de ciclones: entre 15 y 22 tormentas con nombre y de 9 a 14 huracanes en su parte oriental, y entre 5 y 13 ciclones tropicales en la región central.

México suele ser uno de los países más azotados por estas tormentas, y este año Hawái también corre peligro de verse afectado. Este archipiélago contará, por primera vez, con avisos y advertencias de marejada ciclónica en sus islas principales, tal y como sucede con el territorio continental.

Estos servicios también estarán disponibles para otras islas estadounidenses, como Puerto Rico o las Islas Vírgenes, según Jacobs.