Redacción Internacional.- La fuga de 195 privados de libertad de la cárcel La Joyita, en Panamá, se ha convertido en uno de los episodios más graves registrados en el sistema penitenciario del país en los últimos años.
Más de 24 horas después de los hechos, las autoridades confirmaron la recaptura de 123 reclusos, mientras que otros 72 permanecen prófugos en medio de una intensa operación de búsqueda.
La cifra oficial fue divulgada este martes por la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, y el director general de la Policía Nacional, Jaime Fernández, durante una conferencia de prensa convocada tras las versiones contradictorias que circularon desde el lunes sobre la magnitud de la evasión ocurrida en el complejo penitenciario ubicado en Las Garzas, al este de la capital panameña.
Fernández explicó que las autoridades decidieron no divulgar cifras preliminares hasta completar un conteo físico dentro del penal. Según indicó, él mismo participó en las verificaciones realizadas durante la noche del lunes y la madrugada del martes para determinar con exactitud cuántos reclusos habían logrado escapar.
Víctimas y heridos
Los disturbios registrados en La Joyita dejaron, además, tres personas fallecidas dentro del centro penitenciario. Hasta el momento, las autoridades no han precisado las circunstancias de las muertes ni han revelado la identidad de las víctimas.
A los fallecidos se suman varios heridos. De acuerdo con Fernández, seis privados de libertad resultaron lesionados durante los incidentes, al igual que tres agentes de la Policía Nacional. Uno de los uniformados fue retenido temporalmente en uno de los pabellones y posteriormente liberado con la ayuda de otros reclusos.
Investigación y causas
Ante la gravedad de los acontecimientos, la ministra Montalvo anunció cambios inmediatos dentro del sistema penitenciario y la apertura de investigaciones para establecer posibles responsabilidades administrativas y operativas. Las pesquisas abarcarán tanto a funcionarios penitenciarios como a unidades policiales encargadas de la seguridad interna y externa del penal.
Las autoridades señalaron que los disturbios ocurrieron después del traslado de un grupo de privados de libertad hacia otro centro penitenciario. Aunque el operativo concluyó sin incidentes, el movimiento generó descontento en varios pabellones y desencadenó una escalada de violencia que terminó afectando seriamente las instalaciones.
Durante el motín fueron destruidas diversas estructuras del complejo, incluidas oficinas utilizadas por la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional. El Gobierno reconoció que parte de la infraestructura sufrió daños considerables y requerirá trabajos de reconstrucción.
Pese a la información ofrecida por las autoridades, persisten interrogantes sobre cómo un grupo tan numeroso de reclusos logró vulnerar los controles de seguridad y abandonar el penal sin ser interceptado oportunamente. Tampoco se ha determinado si existieron fallas tecnológicas, errores operativos o posibles actos de complicidad que facilitaron la fuga.
Crisis penitenciaria
La ministra Montalvo reconoció, además, los problemas estructurales que enfrenta el sistema penitenciario panameño. Según explicó, el país mantiene una población penitenciaria cercana a los 24,000 privados de libertad y registra una sobrepoblación aproximada del 35%.
Asimismo, alrededor de 8,000 detenidos permanecen a la espera de procesos judiciales o audiencias pendientes.
La situación es particularmente crítica en La Joyita. Datos oficiales al 30 de abril de 2026 indican que el penal alberga 4,788 internos, pese a haber sido diseñado para una capacidad de 2,837 personas. Esto representa una sobrepoblación de 1,951 reclusos y una ocupación superior al 165 %.
Búsqueda de prófugos
Mientras continúan las investigaciones, más de 1,200 efectivos de la Policía Nacional, el Servicio Nacional Aeronaval, el Servicio Nacional de Fronteras y el Servicio de Protección Institucional participan en los operativos para localizar a los evadidos.
Las autoridades anunciaron que divulgarán fotografías de los fugitivos que aún no han sido capturados y solicitaron la colaboración ciudadana para facilitar su ubicación.