Ciudad de México.- El Gobierno de México afirmó este miércoles que trabajará con Estados Unidos y presentará argumentos para evitar la aplicación de un arancel adicional del 10 % a sus exportaciones, propuesto por la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) en el marco de una investigación sobre importaciones vinculadas al trabajo forzoso.
«El Gobierno de México seguirá presentando argumentos en contra de los supuestos que se presenten para evitar la aplicación de aranceles por estas causas», indicó la Secretaría de Economía en una nota.
La propuesta fue dada a conocer como parte de una investigación bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense, que examina la actuación de 60 economías por una presunta falta de prohibición y aplicación efectiva de medidas para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso en terceros países.
Como resultado preliminar de esa investigación, la USTR planteó imponer un arancel adicional del 10 % a las importaciones procedentes de México, la Unión Europea, Canadá, Argentina, Reino Unido y otras economías, mientras que para 46 países restantes propuso un gravamen adicional del 12,5 %.
La Secretaría de Economía mexicana señaló que la medida forma parte de una estrategia de Washington para sustituir aranceles establecidos previamente mediante otros mecanismos, como la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), eliminados por el Tribunal Supremo estadounidense, y la Sección 122, cuya vigencia concluye el próximo 24 de julio.
Subrayó que la propuesta aún no constituye «una medida definitiva» y que el proceso contempla una etapa de comentarios, consultas y discusiones durante los próximos 45 días.
Asimismo, expresó su confianza en que el planteamiento sea modificado a partir de las mesas de diálogo bilateral que ambos países mantendrán en las próximas semanas en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La propuesta estadounidense se suma a las tensiones comerciales entre ambos socios norteamericanos y abre un nuevo frente de negociación en medio de las discusiones sobre el futuro del T-MEC.