China afirmó este miércoles que Estados Unidos «no reconoce ni acepta» una eventual independencia de Taiwán y sostuvo que Washington «entiende» la posición china sobre la isla, tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, posteriores a su cumbre de la semana pasada en Pekín con su homólogo chino, Xi Jinping.

Zhu añadió que, a juicio de Pekín, Washington conoce la posición china, presta atención a sus preocupaciones y, «como la comunidad internacional», «no reconoce ni acepta» que Taiwán avance hacia la independencia.

Durante su reunión con Trump en Pekín, el líder chino sostuvo que la cuestión taiwanesa es la principal línea roja de la relación bilateral y que la paz en el Estrecho es «incompatible» con la «independencia taiwanesa».

Reacción tras la cumbre

Las declaraciones de Zhu llegan después de que Trump afirmara en una entrevista emitida tras su visita a China que no busca que «nadie se independice» y que no quiere una guerra con Pekín por Taiwán.

El mandatario estadounidense dijo, además, que habló con Xi sobre la isla «toda la noche» y sugirió que el presidente chino podría intentar «apoderarse» de ella una vez él abandone la Casa Blanca.

Tras la cumbre, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, trató de enfriar las interpretaciones y aseguró que la política de Washington hacia Taiwán «permanece inalterada» después de la reunión entre ambos mandatarios.

Respuesta desde Taipéi

Desde Taipéi, el presidente taiwanés, William Lai, afirmó este domingo que la isla no será «sacrificada» ni «intercambiada», y reclamó que Estados Unidos continúe vendiendo armas a Taiwán mientras China no renuncie al uso de la fuerza.

Este miércoles, además, sostuvo que el futuro de Taiwán «no puede ser decidido por fuerzas externas», sino por sus 23 millones de habitantes, y rechazó los intentos de presentar la «unificación» como una vía para la paz.

China considera a Taiwán una «parte inalienable» de su territorio y no ha descartado el uso de la fuerza para hacerse con su control, una postura rechazada por el Gobierno taiwanés, actualmente liderado por el Partido Democrático Progresista (PDP), una formación de tendencia soberanista. 

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