Un equipo de arqueólogos recuperó tableros del llamado «ajedrez chino» de 2.000 años de antigüedad que formaban parte del ajuar de un grupo de tumbas de la dinastía Han (206 a. C. a 220 d. C.) halladas en la provincia china de Shaanxi, en el centro del país.
La excavación, cuyos resultados divulgó esta semana el Instituto Provincial de Arqueología, comenzó en 2022 en el campus de Chang’an de la Universidad Normal de Shaanxi, donde fueron localizados 25 enterramientos, de los que una decena aparecían «relativamente bien conservados», recoge el diario oficialista Global Times.
Hallazgo de tableros Liubo en Shaanxi
Los científicos recobraron de las tumbas 130 juegos de ajuares de enterramiento que incluían artefactos de cerámica, bronce y hierro, si bien el hallazgo más interesante fue el de dos tableros de ajedrez ‘Liubo‘ tallados en bloques de ladrillo.
El ‘Liubo‘, cuya traducción en mandarín significa «seis palillos», es un juego de mesa de dos jugadores que se remonta a dos milenios atrás, llegó a ser muy popular en todos los estamentos sociales y está considerado el antecesor del ‘Xiangqi‘, el ajedrez chino, aunque sus reglas exactas se perdieron después de la dinastía Tang (618-907), de acuerdo al diario.
Valor arqueológico de los ajuares Han
Según los autores del hallazgo, los objetos proporcionan información muy valiosa para estudiar la evolución de los ajuares funerarios entre los periodos de la dinastía Han Occidental (206 a. C. a 25 d. C.) y los de la Han Oriental (25-220).
Además de las tumbas Han, el Instituto de Arqueología anunció otros tres descubrimientos que incluyen enterramientos del periodo de los Dieciséis Reinos (304-439) y las dinastías Zhou del Norte (557-581) y Tang, ubicados en diferentes zonas de la provincia.
Entre ellas, destacan once tumbas Tang localizadas en el distrito de Chang’an de la histórica ciudad de Xi’an, de las que dos conservan epitafios muy bien conservados y legibles que permitirán saber más sobre las relaciones matrimoniales, estructuras familiares y prácticas de enterramiento de parejas durante ese periodo.
Más allá, el equipo arqueológico indicó que el propietario de una de las tumbas tenía «conocimientos profundos de las prácticas taoístas» e incluyó en su ajuar figurillas inusuales con peinados altos y orejas agrandadas, que podrían estar asociadas a las creencias y mitología de esta religión, lo que permitirá arrojar luz sobre el estudio de la imaginería religiosa y el simbolismo cultural en la China de hace doce siglos.