Los jefes de la diplomacia de las principales potencias mundiales dejaron su cara a cara para después de la reunión, protagonizada por la guerra de Ucrania y los problemas en seguridad alimenticia, energética y económica que ha generado el conflicto bélico, así como por la incómoda presencia de Lavrov.

REDACCIÓN.- El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo este miércoles que espera hablar con el presidente de China, Xi Jinping, en los próximos diez días, tras su última conversación en marzo de este año y en plenas discrepancias sobre sus respectivas posiciones con respecto a la guerra en Ucrania.

Biden informó de sus intenciones al ser preguntado por los periodistas tras su aterrizaje en la Base Conjunta Andrews, de regreso de un evento en Massachusetts, pero no ofreció más detalles acerca de los temas que espera tratar con Xi Jinping.

Preguntado sobre la posibilidad de que la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, viaje este verano a Taiwán -un escenario que irrita enormemente a China-, Biden dijo que el Ejército "cree que no es una buena idea", pero que él desconoce cómo se encuentra la situación.

La posibilidad de que Pelosi visite Taiwán en las próximas semanas fue publicada por el Financial Times y ha generado un gran rechazo por parte del Gobierno chino.

A principios de este mes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, sugirió a su par chino, Wang Yi, que deje su posición neutral y presione a su socio Moscú para terminar la guerra de Ucrania, ante la falta de "señales" por parte de Rusia de que quiera una salida diplomática al conflicto.

"Seguimos preocupados por el alineamiento de China con Rusia", dijo Blinken durante una rueda de prensa en el hotel Ritz Carlton de Nusa Dua (en el este de la isla indonesia de Bali), tras una reunión de cinco horas con Wang Yi.

Su encuentro, el primero desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero, se produjo después de que ambos participaran los dos días anteriores en una reunión de ministros de Exteriores del G20, el grupo de las principales economías industrializadas y emergentes, al que también asistió el canciller ruso, Serguéi Lavrov.

Los jefes de la diplomacia de las principales potencias mundiales dejaron su cara a cara para después de la reunión, protagonizada por la guerra de Ucrania y los problemas en seguridad alimenticia, energética y económica que ha generado el conflicto bélico, así como por la incómoda presencia de Lavrov.

Ucrania fue, como estaba previsto, uno de los asuntos protagonistas de la conversación entre Wang y Blinken, que criticó que Pekín se reafirmara en su "posición neutral" con respecto a la invasión de Ucrania por parte de Rusia, aliado de China.

"Pekín dice que es neutral, pero yo les digo que es muy difícil mantenerse neutral ante una agresión así", remarcó Blinken, animando a que la segunda economía mundial deje de "proteger (a Rusia) en las organizaciones internacionales y hacerse eco de su propaganda".