Según la fuente, "las pruebas eran fiables y suficientes, la condena fue certera, la sentencia fue adecuada y los procedimientos judiciales fueron legales".

PEKÍN.- El Tribunal Popular Superior de Justicia de la provincia nororiental china de Liaoning rechazó hoy la apelación en segunda instancia del ciudadano canadiense Robert Lloyd Schellenberg, condenado a pena de muerte por tráfico de drogas, y mantuvo el veredicto.

A través de un comunicado publicado hoy en su página web, el tribunal decidió "rechazar la apelación, mantener el veredicto original e informar al Tribunal Popular Supremo" del sino de Schellenberg, quien "participó en actividades internacionales organizadas de tráficos de drogas y traficó con 222,035 kilos de metanfetaminas".

Según la fuente, "las pruebas eran fiables y suficientes, la condena fue certera, la sentencia fue adecuada y los procedimientos judiciales fueron legales".

En enero de 2019, la justicia china hizo pública la sentencia a pena de muerte para Schellenberg, condena que llegó después de la repetición del juicio, a finales de diciembre de 2018 y principios de enero de 2019, por considerarse poco severa la pena anteriormente impuesta a 15 años de cárcel.

Entonces, el fiscal del caso recurrió la sentencia al asegurar que "las pruebas sugerían que Schellenberg había estado probablemente involucrado en tráfico internacional de drogas y desempeñado un papel clave en el tráfico de narcóticos", por lo que finalmente el tribunal decidió repetir el juicio, en el que se habrían aportado nuevas pruebas incriminatorias.

Según el Código Penal chino, cualquier persona que trafique, importe, transporte o manufacture opio en cantidades mayores a un kilo, o heroína en cantidades mayores a 50 gramos u otros narcóticos en grandes cantidades, deberá ser sentenciado a 15 años de cárcel, cadena perpetua o muerte, además de confiscársele sus bienes.

La repetición del juicio llegó en un momento de gran tensión entre Pekín y Ottawa, ya que solo unas semanas antes, el 1 de diciembre de 2018, Canadá detuvo a la directora financiera de la empresa tecnológica china Huawei, Meng Wanzhou, a petición de Estados Unidos, por su supuesta infracción de las sanciones de Washington a Irán.

Días después, Pekín arrestó a un exdiplomático y a un empresario canadienses -Michael Kovrig y Michael Spavor, respectivamente-, mantenidos desde entonces bajo custodia en China y acusados posteriormente de espionaje.

Aunque fueron juzgados por ese cargo en la primera mitad del presente año, sus sentencias todavía se desconocen.

El juicio para la extradición de Meng se desarrolla todavía en el Tribunal Supremo de la provincia de Columbia Británica, en la costa del Pacífico de Canadá.

Meng, cuya liberación ha exigido Pekín de forma reiterada, se encuentra en libertad condicional y vive con su familia en una de las dos mansiones que posee en la ciudad canadiense de Vancouver.