Redacción Ciencia.– Un equipo de paleontólogos halló una tibia enorme, de casi un metro de largo, que podría corresponder a uno de los primeros miembros del grupo de los Tyrannosaurini. Este hallazgo respalda la hipótesis de que estos dinosaurios pudieron haber evolucionado en el sur de América del Norte.
El fósil se localizó en la Formación Kirtland, en Nuevo México (EE. UU.), y el animal vivió a finales del periodo Campaniense, hace aproximadamente 74 millones de años.
Lo que destaca del hallazgo es la dimensión del único hueso conocido, que permite calcular el peso y tamaño aproximado del dinosaurio.

La tibia mide 960 centímetros de largo y 128 de diámetro, lo que sugiere un peso de unos 4.700 kilos, según un estudio publicado en Scientific Reports.
Este tamaño representa el 84 % de la longitud y el 78 % del diámetro de la tibia del tiranosaurio más grande conocido para ese periodo, según los autores del estudio, liderado por la Universidad de Bath (Reino Unido).
Hasta ahora, el más grande bien documentado es Sue, un ejemplar de Tyrannosaurus rex que vivió hace 67 millones de años y cuyos restos se conservan en el Museo Field (EE. UU.).
Al tratarse de un solo hueso, resulta difícil identificar con certeza el dinosaurio. El estudio indica que podría ser un Bistahieversor inusualmente grande y robusto, un linaje previamente desconocido de tiranosaurios gigantes, o un miembro temprano de los Tyrannosaurini.
El artículo destaca que las proporciones robustas y la forma de la tibia son más consistentes con los Tyrannosaurini, grupo que incluye a Tyrannosaurus, Tarbosaurus y Zhuchengtyrannus.
Comparando la tibia con otros tiranosaurios, los investigadores estiman que podría haber compartido un antepasado común con T. rex y Tyrannosaurus mcraeensis.
Durante el Cretácico Superior (entre 66 y 100 millones de años), Norteamérica estaba dividida en dos masas de tierra separadas por un océano poco profundo, conocidas como Appalachia y Laramidia.
El hallazgo de esta tibia, junto a descubrimientos previos en Nuevo México y Texas, refuerza la idea de que los tiranosaurinos gigantes evolucionaron en el sur del continente.
El estudio señala que la tibia “enfatiza la marcada endemicidad de los dinosaurios de Laramidia”, mientras que los Albertosaurinae y Daspletosaurini habitaban el norte y los tiranosaurinos gigantes se encontraban en el sur.
A pesar del hallazgo, los investigadores insisten en que se requieren restos más completos para identificar de forma definitiva al dinosaurio, establecer sus relaciones con otros tiranosaurios y obtener estimaciones más precisas de su tamaño y peso.