Washington, 24 mar (EFE).- La NASA desveló este martes un plan para establecer una base permanente en la Luna en siete años, una ambiciosa hoja de ruta que excluye, por ahora, las estaciones espaciales.
El proyecto requiere que en 2028 comience un intenso calendario de alunizajes tripulados, algo que ninguna nación ha intentado en más de medio siglo.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, presentó la estrategia, que contempla un despliegue por fases y una inversión de al menos 20.000 millones de dólares en los próximos siete años.

Plan por fases y apuesta tecnológica
Isaacman explicó que el programa será el más ambicioso desde Apollo (1961-1972) y que, para acelerarlo, la agencia pausará el proyecto Gateway, que buscaba establecer una estación en la órbita lunar.
Este proyecto involucraba a empresas como Northrop Grumman y Vantor, pero quedará en segundo plano para priorizar la llegada directa a la superficie lunar.
En su lugar, la NASA propone un plan dividido en tres fases que culminará con la construcción de tres hábitats permanentes en la Luna.
También contempla el uso de rovers, un reactor de fisión nuclear y sistemas para procesar material lunar, generar energía y sostener una colonia estable.
Carrera espacial y misiones tripuladas
El primer paso clave será el éxito de la misión Artemis II, que prevé enviar a cuatro astronautas a la órbita lunar en los próximos días.
A esto le seguirán nuevas operaciones para que la misión Artemis IV logre el primer alunizaje tripulado desde 1972, previsto para inicios de 2028.
La NASA trabajará con Lockheed Martin, SpaceX y Blue Origin para desarrollar vehículos de transporte y alunizaje capaces de cumplir con el plan.
La meta es realizar una misión lunar cada seis meses, una frecuencia sin precedentes en la exploración espacial.
- “Estados Unidos no va a dejar nunca más la Luna”, aseguró Isaacman.
China también ha intensificado sus programas y busca llevar astronautas al satélite antes de 2030, lo que añade presión a la carrera espacial.
El plan forma parte de la estrategia impulsada por el presidente Donald Trump para transformar la NASA y fortalecer la participación del sector privado.
El proyecto, conocido como “Ignition”, cuenta con figuras clave como Dana Weigel y el español Carlos García Galán, responsables de ejecutar esta hoja de ruta en los plazos previstos.
