Redacción Internacional.- Los neandertales, la especie humana más cercana al Homo sapiens, pudieron haber experimentado un desarrollo fetal muy parecido al de los humanos actuales, según un estudio internacional que también halló la posible evidencia más antigua de una enfermedad metabólica en una especie humana no anatómicamente moderna.
La investigación, publicada en la revista Royal Society Open Science, analizó restos óseos y dentales de bebés neandertales mediante tecnología de microtomografía computarizada, una técnica que permite observar el interior de los fósiles sin dañarlos.
El trabajo fue liderado por Justyna Miszkiewicz, de la Universidad de Queensland y el Centro de Biodiversidad Naturalis, junto con Ricardo Godinho, de la Universidad del Algarve, y forma parte del proyecto SHARP, financiado por National Geographic.
Fósiles excepcionales para entender la infancia neandertal
Los científicos estudiaron tres restos conocidos como Sesselfelsgrotte 1, 2 y 3, encontrados en una cueva del sureste de Alemania y con una antigüedad estimada de entre 50,000 y 90,000 años.
El registro de fósiles de neandertales menores de dos años es extremadamente escaso, por lo que estos hallazgos representan una oportunidad única para conocer cómo crecían durante sus primeros meses de vida.
Según los investigadores, uno de los restos correspondería a un feto en el tercer trimestre de gestación, mientras que los otros dos son molares de leche pertenecientes a niños diferentes.
«Creemos que los huesos provienen de un posible bebé nonato, mientras que los dientes pudieron pertenecer a dos niños distintos, pero todos son excepcionalmente raros», explicó Miszkiewicz.
Un crecimiento muy parecido al de nuestra especie
Las imágenes obtenidas mediante microtomografía revelaron que la estructura interna de los huesos del feto presentaba características propias de un crecimiento acelerado similar al observado en los humanos modernos durante el tercer trimestre del embarazo.
Los investigadores detectaron que los huesos largos, como el fémur y el húmero, mostraban un desarrollo más avanzado que otros huesos del cráneo y la mandíbula, aunque el patrón general era comparable al de los bebés actuales.
«Estos diminutos restos proporcionan un vistazo increíble a nuestra historia evolutiva humana», señaló Miszkiewicz.
Una posible enfermedad metabólica de hace 75,000 años
El análisis de los dientes de leche permitió identificar zonas con menor densidad en la dentina, conocidas como dentina interglobular, un defecto que aparece cuando la mineralización dental se interrumpe durante el desarrollo.
Según Ricardo Godinho, las exploraciones mostraron «inusuales defectos de mineralización» en el interior de los dientes.
Este tipo de alteración puede estar relacionado con deficiencias de vitamina D, calcio o problemas en la absorción de estos nutrientes, aunque los investigadores aclaran que no es posible determinar con certeza la causa en restos fósiles.
Debido a que estos dientes comienzan a formarse durante el embarazo y continúan desarrollándose en los primeros años de vida, los defectos podrían reflejar episodios de estrés metabólico ocurridos en una etapa muy temprana.
Nuevas pistas sobre la evolución humana
Los autores consideran que el hallazgo representa la evidencia más antigua conocida de una posible enfermedad metabólica ósea en una especie humana distinta al Homo sapiens, con una antigüedad cercana a los 75,000 años.
No obstante, subrayan que serán necesarios nuevos estudios con técnicas de mayor resolución y el análisis de más fósiles para confirmar el origen de estas alteraciones y comprender mejor cómo crecían los neandertales durante sus primeras etapas de vida.
Los resultados aportan nuevas pistas sobre la evolución del desarrollo infantil y muestran que, al menos antes del nacimiento, los neandertales compartían con los humanos modernos un patrón de crecimiento mucho más parecido de lo que se pensaba.