Redacción Ciencia.- Un nuevo tipo de tinta conductora, que se aplica directamente sobre la piel, actúa como un electrodo funcional que es más sensible, duradero y preciso, el cual podría ayudar a detectar precozmente los infartos, alimentar prótesis robóticas y leer ondas cerebrales.

Este nuevo tipo de electrodos que se extienden como una pintura es descrito en un estudio encabezado por la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.) y que publica PNAS.

Límites de los electrodos actuales

Los electrodos portátiles pueden permitir una monitorización continua y proporcionar datos electrofisiológicos. Los diseños tradicionales utilizan materiales rígidos a base de metal que ofrecen estabilidad, pero tienen dificultades para mantenerse adheridos al cuerpo durante el movimiento o el ejercicio.

Otros diseños experimentales utilizan hidrogel, que puede absorber agua e hincharse para adaptarse mejor a los movimientos del cuerpo; sin embargo, con el tiempo se pueden deshidratar, por lo que los electrodos pierden adherencia y elasticidad con el uso prolongado.

Electrodos colocados en la espalda para monitorear señales fisiológicas con mayor precisión
Electrodos aplicados sobre la piel durante un procedimiento de monitoreo de señales fisiológicas.

Cómo funciona la tinta conductora

  • Los nuevos electrodos en pintura demostraron alta conectividad con la piel y baja impedancia (pérdida de contacto) en pruebas realizadas con personas.
  • La pintura utiliza tinta PEDOT:PSS (un tipo de polímero) como material conductor y se adapta a los contornos de la piel para lograr una alta conectividad cutánea.

La tinta tiene la consistencia del pegamento cuando está húmeda y se comporta de forma parecida a la pintura facial. Aplicada sobre la piel, se seca en menos de 10 minutos, cuando ya actúa como un electrodo funcional. Además, puede eliminarse con agua o volver a aplicarse si es necesario.

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Al inicio, es casi transparente, pero se puede usar colorante alimentario para darle todos los tonos, y se aplica con un pincel, haciendo cualquier diseño o dibujo.

Pruebas en ECG, músculos y EEG

Las pruebas mostraron cómo el electrodo podría utilizarse para la monitorización inalámbrica de electrocardiogramas, la medición de la actividad muscular para el reconocimiento de gestos y el control robótico, y la monitorización de electroencefalogramas a través del cabello.

«Para mejorar la estabilidad entre los electrodos y los sensores a los que transmiten información, se aplica una zona de conexión de los electrodos sobre un tejido poroso de plata, casi como un tejido metálico, que se coloca sobre la piel».

A continuación, la parte de conexión se acopla a un puerto del módulo eléctrico más grande, que se fija con cinta adhesiva sobre la piel del usuario, debajo de la ropa y que transmite de forma inalámbrica las señales eléctricas a un ordenador.

Próximo objetivo: cortisol y glucosa

El equipo tiene previsto seguir desarrollando sus electrodos para poder realizar, en el futuro, un seguimiento más avanzado de biomarcadores como el cortisol o la glucosa. 

Los electrodos son dispositivos fundamentales para registrar las señales eléctricas que produce el cuerpo humano, como la actividad del corazón, los músculos y el cerebro. Desde hace décadas se utilizan en pruebas médicas como el electrocardiograma (ECG), el electroencefalograma (EEG) y la electromiografía (EMG), herramientas esenciales para el diagnóstico y seguimiento de diversas enfermedades.

Tradicionalmente, estos electrodos están fabricados con materiales metálicos y requieren geles conductores para mejorar el contacto con la piel. Aunque ofrecen mediciones confiables, presentan limitaciones como la pérdida de adherencia durante el movimiento, la irritación de la piel y la disminución de la calidad de la señal cuando se utilizan durante periodos prolongados.