Redacción Ciencia. – Las herramientas Crispr, que permiten editar el ADN, pueden dar un paso más con el uso de la inteligencia artificial (IA) en el diseño de nuevas proteínas, distintas a las que existen en la naturaleza y con características que en ocasiones las superan, para usarlas en edición del genoma.

Un estudio liderado por la premio nobel Jennifer Doudna, de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.), presenta en la revista Science ese nuevo modelo con el que se puede ampliar el abanico de las herramientas de edición genética para su uso en aplicaciones en bacterias, animales y plantas.

En el diseño de proteínas se usan, normalmente, variaciones de otras que ya existen en la naturaleza, pero en este caso se crea una estrategia que puede producir enzimas activas diferentes de las naturales para la edición del genoma.

Diseño de nucleasas sintéticas con IA

Doudna y Emmanuelle Charpentier ganaron en 2020 el Nobel de Química por el desarrollo de la herramienta de edición genética Crispr-Cas9, que permite modificar el genoma con una precisión sin precedentes y de forma mucho más sencilla y barata que cualquier otro método anterior.

En las tijeras genéticas Crispr, una nucleasa Cas es la que habitualmente corta el ADN y lo hace guiada por una pequeña molécula de ARN, que señala a Cas dónde cortar.

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Pruebas en bacterias, plantas y células humanas

El equipo usó la IA para diseñar en el laboratorio nucleasas sintéticas guiadas por ARN y evaluó su actividad en células bacterianas, vegetales y humanas, con el uso de microscopía crioelectrónica.

Así, comprobaron que muchas de esas nucleasas conservaban o superaban la actividad de la enzima natural en múltiples tipos de células, indica la revista.