Redacción Internacional.- Un equipo internacional de científicos desarrolló una nueva estrategia terapéutica que busca mejorar el tratamiento del melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo, mediante el uso de microagujas que permiten llevar la luz y los medicamentos a capas más profundas de la piel.
La investigación fue realizada por especialistas de la Texas A&M University y del Instituto de Física de Sao Carlos de la Universidad de São Paulo, y sus resultados fueron publicados en la revista científica Journal of Biomedical Optics.
El límite actual de la terapia fotodinámica
El estudio intenta resolver una de las principales limitaciones de la terapia fotodinámica, un tratamiento que utiliza luz para activar fármacos fotosensibles capaces de destruir células cancerosas. Hasta ahora, la escasa penetración de la luz en la piel reducía su eficacia en tumores gruesos o de difícil acceso.
Para superar este obstáculo, los investigadores diseñaron microagujas biodegradables que introducen los medicamentos en zonas más profundas del tejido cutáneo. Además, estas estructuras funcionan como pequeñas guías ópticas que distribuyen la luz de manera uniforme en todas las direcciones, favoreciendo una activación más eficiente del tratamiento.
Los experimentos mostraron que la intensidad de la luz se mantiene constante a través de las puntas de las microagujas, generando una emisión isotrópica. Esto significa que la iluminación se reparte de forma homogénea dentro del tejido, un aspecto clave para tratar tumores de mayor tamaño, donde la distribución desigual de la luz representaba un desafío.
Según los autores, la geometría y el material de las microagujas no solo facilitan la liberación localizada del fármaco, sino que también mejoran la propagación de la luz en la zona que requiere el efecto terapéutico, aumentando la profundidad y la uniformidad de la irradiación.
Microagujas biodegradables para llevar luz y fármaco
Los científicos destacan que este sistema ofrece ventajas frente a los métodos convencionales, ya que combina en un solo dispositivo biodegradable la administración controlada del medicamento y la iluminación necesaria para activarlo.
Asimismo, señalan que sincronizar la liberación del fármaco con la aplicación de la luz permite concentrar el tratamiento en el tumor, reduciendo el daño sobre los tejidos sanos y mejorando la precisión de la terapia.
De confirmarse su eficacia en futuras investigaciones, esta tecnología podría disminuir el tiempo de tratamiento, reducir efectos secundarios como el dolor y la inflamación y facilitar que la terapia pueda aplicarse de forma ambulatoria o incluso en centros médicos con recursos limitados.