Redacción Internacional.- La cantante estadounidense Dolly Parton, fallecida el 25 de agosto de 2026 a los 80 años, dejó un legado que trascendió la música y alcanzó áreas como la investigación científica, la salud pública y la educación. Su aporte más conocido fue una donación de un millón de dólares que contribuyó a investigaciones vinculadas con la vacuna de Moderna contra el COVID-19.

En marzo de 2020, Parton entregó US$1 millón al Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, para apoyar investigaciones sobre el coronavirus.

La contribución permitió crear el Dolly Parton COVID-19 Research Fund, cuyos recursos ayudaron a financiar etapas iniciales consideradas críticas en trabajos relacionados con la vacuna de ARN mensajero mRNA-1273, desarrollada posteriormente por Moderna junto al Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

Su dinero apoyó investigaciones sobre la vacuna

El fondo de Parton figura entre las fuentes de apoyo reconocidas en el primer informe de fase I de la vacuna de Moderna, publicado en 2020 en The New England Journal of Medicine. Un análisis reciente de Nature identificó además al menos 37 publicaciones científicas que reconocen financiamiento del fondo creado con su donación.

La artista también utilizó su popularidad para promover públicamente la vacunación. En 2021 se vacunó frente a las cámaras en Vanderbilt y adaptó parte de su canción “Jolene” para animar a sus seguidores a recibir la dosis.

Su actividad filantrópica abarcó además investigaciones sobre enfermedades infecciosas, atención médica y programas educativos. Tras su fallecimiento, científicos y representantes de organismos internacionales resaltaron su respaldo a la ciencia y la salud pública.

La historia detrás de la oveja Dolly

La relación de Parton con la ciencia también quedó marcada por uno de los experimentos más famosos del siglo XX: Dolly, la oveja clonada.

El animal nació el 5 de julio de 1996 en el Instituto Roslin, en Escocia, y se convirtió en el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Los científicos utilizaron una célula procedente de la glándula mamaria de una oveja Finn Dorset para realizar el procedimiento.

Precisamente por el origen de esa célula, los investigadores decidieron bautizar al animal Dolly en honor a Dolly Parton, una relación que el propio Instituto Roslin confirma en su recuento histórico del experimento.

El nacimiento de Dolly representó un avance científico porque demostró que una célula adulta especializada podía utilizarse para generar un nuevo organismo. El hallazgo abrió nuevas líneas de investigación relacionadas con células madre, clonación y medicina regenerativa.

Parton también impulsó durante décadas la alfabetización infantil mediante su Imagination Library, iniciativa creada en 1995 para entregar libros gratuitos a niños pequeños.

Así, además de una trayectoria que la convirtió en una de las figuras más reconocidas de la música country, Dolly Parton dejó una presencia poco común en el mundo científico, desde el apoyo a investigaciones durante la pandemia hasta su inesperada conexión con uno de los animales más famosos de la historia de la ciencia.

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