Barcelona. – Un equipo internacional ha desarrollado unas moléculas fluorescentes que permiten obtener imágenes del ADN en células vivas y tejidos conservados con una precisión de tres nanómetros, cercana al ancho de la propia doble hélice.

Sondas HoT para observar ADN vivo

Publicada en la revista Molecular Cell, la investigación, liderada por el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, introduce unas sondas denominadas HoT que atraviesan por sí solas la membrana celular y permiten captar el ADN en su estado natural y en pleno movimiento.

A diferencia de las técnicas actuales, este método no requiere productos químicos agresivos ni luces láser intensas que dañen las células vivas para poder observar su comportamiento en tiempo real.

Cada célula humana alberga dos metros de ADN comprimidos en un espacio minúsculo, y la manera exacta en que se pliega ese material genético determina qué genes se activan y cuáles se apagan.

Hallazgos en cáncer e inteligencia artificial

Al probar la herramienta en biopsias de tres pacientes con cáncer de intestino, los investigadores descubrieron que el ADN de las células tumorales está notablemente más suelto y disperso que el del tejido sano adyacente.

En una célula viva podemos observar el ADN en movimiento y, en una conservada, podemos ampliar la imagen hasta la escala de la propia molécula, lo que nos ayuda a ver, con una resolución sin precedentes, una de las principales capas de control de la biología humana», explicó la autora principal del estudio e investigadora en el CRG, Pia Cosma.

Actualmente, las biopsias oncológicas se examinan mediante técnicas de tinción tradicionales, por lo que poder observar la arquitectura tridimensional del ADN abre la puerta a utilizar el grado de empaquetamiento genético como un nuevo indicador para diagnosticar la agresividad de un tumor.

Asimismo, al combinar la técnica con un programa de inteligencia artificial (AINU) entrenado para detectar patrones invisibles al ojo humano, el equipo logró diferenciar células madre de células de la piel con una precisión de hasta el 98%.

Los científicos auguran que esta alianza entre las nuevas moléculas fluorescentes y la inteligencia artificial permitirá, en el futuro, afinar el diagnóstico tumoral y seleccionar las células madre más prometedoras para medicina regenerativa.