La propia Uber ha reconocido que pagó "cientos de miles de dólares", pero insiste en que no ha contravenido la legislación vigente.

Londres.- La compañía estadounidense Uber recurrió a un "agente político" vinculado a oligarcas rusos para obtener un trato de favor por parte de las autoridades de Moscú, reveló este lunes un diario británico.

Este medio aseguró que el acercamiento de Uber a multimillonarios y altos dirigentes próximos al presidente ruso, Vladímir Putin, forma parte de una amplia estrategia encaminada a conseguir una posición privilegiada en el mercado ruso y favores políticos.

Así lo muestran, según "The Guardian", los más de 124.000 documentos filtrados, entre los que destacan páginas de esta estrategia desarrollada por Uber en Rusia entre 2015 y 2016, con la que, además de pagar sobornos, animó a los citados oligarcas y dirigentes a invertir en la multinacional estadounidense.

En concreto, este diario detalla el contacto con Vladímir Senin, miembro de la Duma, contratado por Uber para pagar "cientos de miles de dólares" con el objetivo de comprar influencias, una medida que ya generó "alarmas" entre las autoridades de Estados Unidos.

De acuerdo con la investigación periodística, exfiscales y expertos en la materia creen que las circunstancias que rodearon la contratación de Senin podrían violar las leyes anticorrupción estadounidenses.

La propia Uber ha reconocido que recurrió a este conocido lobista y que pagó "cientos de miles de dólares", pero insiste en que no ha contravenido la legislación vigente.

Respecto a los vínculos de los contactados con Putin, la compañía de Silicon Valley ha declarado a través de un portavoz que, "ciertamente", no hubiese contratado a Senin "o alguien como él a día de hoy" y que "rechaza cualquier relación anterior con cualquier persona relacionada con el régimen" del Kremlin.

"The Guardian" explica hoy que esta estrategia de Uber no tuvo demasiado éxito, pues se topó con las "amenazas de agencias estatales, fiscales y competidores".

Sin grandes inversores ni apoyos políticos importantes, la empresa de transporte logró cerrar contratos de cooperación con compañías controladas por los oligarcas Alisher Usmanov, Mikhail Fridman y Petr Aven, así como con Herman Gref, presidente del banco estatal ruso Sberbank.