BOGOTÁ, Colombia.- La comunidad internacional guardó cautela este lunes ante el repentino anuncio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de renunciar al secuestro extorsivo y liberar a diez uniformados que mantiene como rehenes, un compromiso calificado de "positivo", pero ante el que se pidieron hechos.

La respuesta de gobiernos y organismos internacionales tiene lugar un día después de que las FARC informaran que renuncian a las "retenciones de personas" con fines financieros y que pondrán en libertad a diez policías y militares que han mantenido secuestrados por más de una década.

Este anuncio es una "señal" que puede ir encaminada "a la paz o a una mesa de negociación", afirmó hoy el representante de la Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh), Todd Howland, que, sin embargo, destacó las "contradicciones" del conflicto armado.

Mientras "hay mensajes positivos", la guerrilla "da pasos para tomar la fuerza" en algunos territorios, aseguró Howland en referencia a la ofensiva rebelde registrada este lunes en el centro urbano del municipio de Caldono, en el departamento del Cauca (suroeste).

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha manifestado ya sus reservas al señalar que esa decisión de la guerrilla es "insuficiente". Santos expresó ayer que su gobierno valoramos el anuncio de las FARC de renunciar al secuestro “como un paso importante y necesario pero no suficiente en la dirección correcta”.

En el mismo sentido, la colombo-francesa Ingrid Betancourt, excandidata presidencial que pasó seis años y medio en manos de la FARC hasta que fue liberada en 2008, recibió "con esperanza" un anuncio que, a su juicio, es "una señal de cambio en la estrategia" guerrillera, pero mantuvo sus "reservas" porque "no se tiene claridad sobre la suerte de los secuestrados 'económicos'".

Estados Unidos también mostró cautela al considerar que el anuncio es un paso "importante y necesario", pero que no será "creíble" hasta que se ponga en práctica.

"Recordamos que las FARC han prometido en otras ocasiones la liberación" de rehenes y "esas promesas no son creíbles hasta que se ejecuten por completo", sostuvo Neda Brown, portavoz del Departamento de Estado, que llamó a los rebeldes a que "renuncien a toda violencia y actividades al margen de la ley y liberen a todos sus rehenes".

En esto coincidió la ONG Amnistía Internacional (AI), con sede en Londres, que consideró que la decisión del grupo guerrillero es "un primer paso positivo" pero "insuficiente" y lo instó a ir más allá y poner fin a toda su actividad delictiva, como "asesinatos, reclutamiento de menores y uso indiscriminado de armas".

Asimismo, el canciller chileno, Alfredo Moreno, conminó a las FARC a "abandonar el terrorismo y la violencia", una práctica que, según dijo, "no se justifica en ninguno de los países latinoamericanos".

Por su parte, el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa y que trabajó durante cuatro años en Colombia como secretario general de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (Celam), afirmó hoy su deseo de que ese anuncio se haga realidad.

El secuestro ha sido una de las fuentes económicas de esta guerrilla, en actividad desde 1964 y que incluso llevó esta práctica a una "ley" rebelde de 2000 relativa a la financiación de su lucha armada.

De acuerdo con la directora de la organización no gubernamental Fundación País Libre, Olga Lucía Gómez, la cifra de secuestrados civiles en poder de las FARC asciende a 405, lo que los convierte en el grupo "más numeroso y más desconocido".

"Ahora hacen un pronunciamiento de que no van a volver a secuestrar a los civiles y quisiéramos saber qué ha pasado con estos 405 secuestrados que están en cautiverio según las autoridades colombianas", comentó Gómez.

En Colombia, ante el anuncio de la liberación de diez policías y militares, la exsenadora y mediadora ante las FARC Piedad Córdoba dijo que se reunirá con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para revisar detalles logísticos del proceso, para el que todavía no hay una fecha definida.

Este anuncio reactivó un proceso de liberación que anunció la guerrilla en noviembre pasado con seis secuestrados y no con diez y que suspendió temporalmente a principios de febrero al alegar que el área escogida para su entrega había sido militarizada.

Una fuente oficial de Brasil, país que ha acordado participar en una eventual operación, señaló que la logística "será la misma" si son seis o diez los liberados y "similar" a otras en las que ya han participado las Fuerzas Armadas brasileñas en suelo colombiano.

Los rehenes por liberar son los militares Luís Alfonso Beltrán Franco, Luís Arturo Arcía, Robinson Salcedo Guarín y Luis Alfredo Moreno Chagüeza, y los policías Carlos José Duarte, César Augusto Lasso Monsalve, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero, José Libardo Forero y Wilson Rojas Medina.

Son uniformados que fueron tomados cautivos en asaltos realizados por los rebeldes entre 1998 y 1999.