Puerto Príncipe.- Dos soldados paquistaníes de la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah) implicados en la violación de un adolescente en Gonaives (norte) fueron condenados por un tribunal militar, informaron hoy fuentes oficiales a medios locales.

El tribunal, compuesto por tres militares, fue instituido en la base de la Minustah y dictó una sentencia de un año de prisión contra los militares, quienes fueron expulsados del ejército de su país, dijo a la agencia local HPN el senador Youri Latortue, del departamento de Artibonite, cuya ciudad principal es Gonaives.

Un menor de 14 años, identificado como Roody Jean, fue violado el 19 de enero pasado en el centro de Gonaives por los cascos azules, según informaciones difundidas en ese momento.

Después del suceso, el senado haitiano votó por unanimidad en febrero una resolución para pedir al secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, quitar la inmunidad de los soldados involucrados en el acto.

Unos meses antes de este caso, cinco marinos uruguayos integrantes de la Minustah fueron procesados y encarcelados por la Justicia militar de su país por la presunta violación de un joven haitiano que pidió después una indemnización de cinco millones de dólares.

Los abusos de los que se acusa a los marinos sucedieron en la localidad de Port Salut (sur de Haití) y fueron difundidos por internet a través de un vídeo grabado con teléfono móvil

Una Misión del Consejo de Seguridad de la ONU pidió el mes pasado continuar las investigaciones de denuncias de abusos sexuales supuestamente cometidos por miembros de la Minustah y llevar a juicio a los responsables.

La jefa de la misión, la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, aseguró durante una visita al país que seguirán "muy de cerca" la situación, al tiempo que subrayó que "algunos miembros de la Minustah no han estado a la altura" de los objetivos que se fijaron en la conformación de esta fuerza multinacional, presente en el empobrecido Haití desde 2004.

La propia ONU denunció en enero en su sede en Nueva York que investigaba en Haití dos denuncias de abusos sexuales a menores en los que supuestamente están involucrados varios miembros del cuerpo policial del organismo