La Habana. – Cuba tendrá prolongados cortes eléctricos en todo el país este lunes, apagones que desconectarán a la vez hasta el 60 % de la isla en el momento de mayor demanda energética, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) elaborados por EFE.
Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, pero el asedio petrolero impuesto por el Gobierno de EE.UU. desde enero ha elevado los apagones, paralizando casi por completo la economía y disparando el malestar social.
Las mayores tasas de déficit desde que Cuba empezó en 2022 a difundir regularmente estadísticas energéticas se registraron la semana pasada, con un 68 % el viernes y un 64 % el lunes. Además, el miércoles se produjo un apagón por avería que dejó a seis millones sin corriente.
La UNE, adscrita al Ministerio cubano de Energía y Minas, prevé para el horario de mayor demanda de esta jornada, en la tarde-noche, una capacidad de generación de 1,250 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3,080 MW.
El déficit -la diferencia entre oferta y demanda- será de 1,830 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- alcanzará los 1,850 MW.
Actualmente, ocho de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento (cuando esta fuente es responsable del 40% del mix energético).
Estas afectaciones no están ligadas al bloqueo petrolero de EE.UU. (porque emplean en su mayoría petróleo nacional), sino a las condiciones en que operan estas obsoletas infraestructuras, con décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
De otro 40 % del mix era responsable la llamada generación distribuida (motores de diésel y fueloil), que el Gobierno ha indicado que lleva desde enero completamente parada por la falta de combustible.
Expertos independientes indican que la crisis energética cubana responde a una combinación de infrafinanciación crónica del sector y el actual bloqueo de EE.UU. El Gobierno cubano destaca sobre todo el impacto de las sanciones estadounidenses y acusa a Washington de “asfixia energética”.
Varios cálculos independientes estiman que serían precisos entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para sanear el sistema eléctrico.