La Habana.- El destacado pintor y grabador cubano Eduardo Roca Salazar, conocido artísticamente como Choco, falleció este jueves en La Habana, dejando una obra renovadora y una amplia labor docente dentro y fuera de Cuba.
Choco, nacido en 1949, fue reconocido con el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2017, por su importante contribución al desarrollo de las artes visuales en la isla.
En su obra destacó el uso de la colagrafía, técnica de grabado aditiva, junto a representaciones de la cultura afrocubana, incluyendo la santería, con un estilo de intensas texturas y colores.

Reconocimiento y legado cultural
El presidente Miguel Díaz-Canel expresó en redes sociales que es “un día triste para la cultura cubana” y destacó el legado del artista como un creador imprescindible.
- Resaltó además su capacidad para elevar la colagrafía a un lugar destacado dentro de la plástica cubana y su homenaje a las raíces africanas a través de su obra.
Trayectoria internacional y docencia
Licenciado en Historia del Arte, Roca tuvo obras expuestas en importantes museos internacionales, incluyendo instituciones en La Habana, Chicago, México, Japón, España y Alemania.
A lo largo de su carrera participó en más de treinta exposiciones y llevó su trabajo a múltiples países, consolidando su presencia en el ámbito del arte internacional.
También destacó como docente, impartiendo cursos de pintura y grabado en instituciones como la Academia San Alejandro y la Escuela Nacional de Arte de La Habana, además de centros en Europa y Estados Unidos.
Durante su trayectoria recibió diversos premios y reconocimientos, entre ellos galardones en Cuba, Japón, Bulgaria y España, que consolidaron su prestigio.
El Consejo Nacional de las Artes Plásticas, el Museo Nacional de Bellas Artes y la Uneac respaldaron su carrera, considerada un referente clave de la cultura cubana contemporánea.
Evolución del arte cubano contemporáneo
Desde instituciones como la Academia San Alejandro y la Escuela Nacional de Arte, se formaron generaciones de artistas que impulsaron la modernización del arte en la isla. Estos espacios fomentaron la experimentación y el compromiso con la identidad nacional.
Asimismo, el reconocimiento estatal mediante premios y exposiciones fortaleció la proyección de artistas cubanos en el ámbito internacional, permitiendo que sus obras fueran exhibidas en museos y galerías de distintos países.
