La Habana.- Aumentó a seis el número de incendios forestales registrados en los últimos días en la provincia cubana de Pinar del Río, con una afectación preliminar de 760 hectáreas de bosques.
Agricultores y guardabosques continúan enfrentando las llamas en medio de una fuerte sequía que mantiene el riesgo de siniestros en nivel cinco, el máximo establecido.
De los seis focos, cinco permanecen activos mientras solo uno ha sido declarado bajo control parcial, según informaron medios estatales.
Expansión del fuego y zonas afectadas
Uno de los incendios más graves se localiza en la zona montañosa de La Lanza, en el municipio Minas de Matahambre, donde ya se han quemado más de 612 hectáreas de pinares.
Otro siniestro importante afecta el área de La Güira, entre Pinar del Río y San Juan y Martínez, con cerca de 93 hectáreas dañadas de bosque natural.
Además, se reportan varios incendios de medianas proporciones en zonas como La Vigía, La Solita y El Polvorín, algunos ya parcialmente controlados por brigadas forestales.
Investigación y causas de los incendios
Las autoridades del Cuerpo de Guardabosques (CGB) investigan las causas de los siniestros, aunque aún no se han determinado los orígenes de los seis incendios más recientes.
En lo que va de 2026, la provincia ha registrado 46 incendios forestales, con una afectación superior a las 950 hectáreas de bosques.
- Según los especialistas, la mayoría de estos eventos han estado relacionados con negligencias humanas y no con causas naturales.
Pinar del Río, con más de 411.000 hectáreas de bosques, es una de las provincias más reforestadas de Cuba y mantiene una alta vulnerabilidad durante la temporada seca.
El período entre enero y mayo concentra la mayor incidencia de incendios, aunque pueden extenderse hasta agosto debido a condiciones meteorológicas adversas.
La provincia de Pinar del Río, caracterizada por una amplia cobertura boscosa y una fuerte actividad forestal, ha sido históricamente una de las zonas más expuestas a los incendios forestales debido a sus condiciones climáticas y geográficas.
En este contexto, la combinación de sequías prolongadas, altas temperaturas y factores humanos ha incrementado el riesgo de propagación del fuego en áreas boscosas.
Condiciones climáticas y riesgo ambiental
Las autoridades forestales han identificado que los períodos de baja humedad y escasas lluvias elevan significativamente el nivel de peligro de incendios en la región.
Este comportamiento se intensifica en los meses de marzo y abril, considerados los de mayor incidencia histórica de siniestros forestales en el país.
Factores humanos y gestión forestal
Además de las condiciones naturales, diversas investigaciones han señalado que una parte importante de los incendios en Cuba está vinculada a negligencias humanas e indisciplinas en zonas rurales y forestales.
El trabajo del Cuerpo de Guardabosques (CGB) ha sido clave en la prevención y control de estos eventos, aunque la magnitud de algunos incendios ha superado la capacidad de respuesta inmediata.
En este escenario, la gestión de los recursos forestales y la vigilancia en áreas de alto riesgo se han convertido en elementos esenciales para reducir el impacto de los incendios en la isla.