La Habana.– La reciente escalada de sanciones económicas contra Cuba y el aumento de la tensión política entre Washington y La Habana evidencian el estancamiento del diálogo bilateral iniciado meses atrás bajo presión de Estados Unidos en busca de reformas dentro de la isla.

El propio canciller cubano, Bruno Rodríguez, dejó entrever la falta de avances durante una entrevista concedida esta semana a la cadena estadounidense ABC. Al ser consultado sobre las negociaciones entre ambos países, respondió de manera breve pero contundente: “Puedo decirle que no veo progreso”.

Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el pasado 13 de marzo que ambas naciones habían iniciado contactos diplomáticos, luego de varias semanas de declaraciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien insistía públicamente en la necesidad de alcanzar un acuerdo con el Gobierno cubano.

Negociaciones sin avances concretos

El 10 de abril se celebró en La Habana la única reunión presencial conocida entre representantes de ambos gobiernos. Sin embargo, tras el encuentro no se reportaron avances significativos ni acuerdos oficiales entre las partes.

Medios estadounidenses filtraron posteriormente una supuesta lista de exigencias de Estados Unidos, enfocadas principalmente en la situación económica cubana y en el tema de los presos políticos. No obstante, el Gobierno de Cuba negó la autenticidad de dichas demandas.

Las autoridades cubanas han reiterado en distintas ocasiones que están dispuestas a conversar sobre diversos temas bilaterales. Aun así, el canciller Bruno Rodríguez aseguró que ni el sistema político ni el modelo económico de la isla serán objeto de negociación.

  • “No discutiremos jamás con Estados Unidos los asuntos que competen solo a la libre determinación de los cubanos”, afirmó el funcionario cubano al defender la soberanía nacional frente a las presiones de Washington.

Sanciones y presión económica sobre la isla

La tensión aumentó luego de que Washington decidiera cortar el flujo de petróleo venezolano hacia Cuba tras su intervención militar en Caracas. Semanas después, la administración estadounidense amenazó con imponer aranceles a países o empresas que suministren combustible a la isla.

Desde entonces, los apagones en Cuba se han intensificado considerablemente, afectando sectores esenciales como el transporte, la industria, hospitales, escuelas y otras instituciones estatales, en medio de una creciente crisis energética.

El Gobierno cubano calificó el bloqueo petrolero como una medida “genocida”, mientras que la ONU sostuvo que dichas sanciones contradicen el derecho internacional y afectan el acceso de la población a derechos fundamentales.

Hace una semana, el presidente Donald Trump firmó una Orden Ejecutiva que amplía las sanciones económicas, financieras y comerciales contra Cuba, aumentando la presión política sobre el Gobierno de La Habana.

Este jueves fueron anunciados los primeros sancionados, centrando las medidas en el conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), al que Washington atribuye el control de gran parte de la economía cubana.

En respuesta, Miguel Díaz-Canel aseguró en redes sociales que las nuevas medidas agravan la situación del país, aunque afirmó que también fortalecen la determinación del pueblo cubano de defender “la patria, la revolución y el socialismo”.

Mientras tanto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, adelantó este viernes que la administración de EE.UU. continuará aplicando “más medidas” contra Cuba, durante una gira internacional que incluyó visitas a Italia y el Vaticano.

El Gobierno cubano también ha advertido en los últimos días sobre la posibilidad de una eventual intervención militar estadounidense, recordando escenarios recientes como los ocurridos en Venezuela e Irán.

El canciller Bruno Rodríguez alertó que Washington transita por un “camino peligroso” que podría derivar en “un baño de sangre” en la isla caribeña.

Por su parte, el representante permanente de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón, afirmó durante una entrevista con Fox News que “darse por vencido” no forma parte del lenguaje político cubano.

Las declaraciones se producen después de que Donald Trump afirmara que pretendía “tomar” Cuba “casi de inmediato” una vez concluyera el conflicto con Irán, llegando incluso a mencionar la posibilidad de acercar un portaaviones a las costas cubanas.