La Habana. – Cuba vivirá este martes otra jornada sin apenas corriente en todo su territorio y con apagones que dejarán hasta un 72% de la isla desconectada a la vez durante el momento de mayor demanda energética, según datos oficiales cotejados por EFE.

La crisis energética que vive la isla caribeña desde mediados de 2024 se debe tanto a factores endógenos como exógenos: por un lado, la escasa capacidad de producción eléctrica del país y, por otro, la presión estadounidense desde enero, que no permite que la isla importe crudo o derivados.

Cuando precisa adquirir del exterior alrededor de la mitad de sus necesidades energéticas.

Déficit eléctrico y demanda máxima

En este contexto, la estatal Unión Eléctrica (UNE) prevé, para el horario de mayor demanda de esta jornada, en la tarde-noche, que la capacidad de generación sea de apenas 933 megavatios (MW) y la demanda máxima de 3,250 MW.

Así, la afectación estimada (lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados) alcanzará los 2,347 MW.

Averías, combustible y presión externa

Las unidades de generación termoeléctrica, responsables del 40% del mix energético cubano y dependientes del crudo nacional, permanecen en su mayoría afectadas por averías y en mantenimiento tras los años de infrafinanciación. Esta jornada, la mitad de las unidades de generación del país (16 en total) no están operativas.

Expertos independientes consideran que el saneamiento completo del SEN precisaría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares.

Por su parte, los generadores dependientes del diésel y fueloil importado, a cargo de otro 40% del mix, están paralizados a causa del bloqueo petrolero estadounidense.

Esta fuente de energía ya estaba en crisis antes de 2026 por la falta de divisas del Gobierno cubano para importar combustibles.

Según diversas estimaciones, la isla precisa algo más de 100,000 barriles de petróleo, de los que obtiene unos 40,000 con su producción nacional, mientras que el resto debería importarlo.

El 20% restante del mix energético se obtiene de gas y fuentes renovables, principalmente solar; esta última, con apoyo chino.

En este sentido, el país caribeño concibió un programa para levantar 92 parques solares por toda la isla, con una potencia instalada total de unos 2,000 megavatios (MW) que, paradójicamente, no podrá aprovechar al máximo, dada la fragilidad del sistema electroenergético.

Hasta la fecha, un total de 54 parques fotovoltaicos aportan a la producción de energía en la isla, según datos de la UNE. Esto alivia los cortes durante las horas de sol, pero no por la noche, cuando se produce el pico de demanda, porque el país apenas ha instalado baterías para acumular energía.