La intervención de dos aviones y cuatro helicópteros consiguió controlar este incendio parcialmente, señala la agencia turca Anadolu.

ESTAMBUL.- Dos semanas de lucha contra quince enormes incendios en las regiones turísticas del sur y oeste de Turquía han dado paso a un nuevo desastre nacional por fuertes riadas en el norte del país, con más de 30 muertos, cuestionando la capacidad del Gobierno para lidiar con las calamidades.

Los incendios se cobraron la vida de ocho personas en la primera semana en el sur del país y solo ayer se consiguieron extinguir por completo, según el Gobierno, si bien hoy surgió un nuevo foco en el municipio de Alanya, en la provincia mediterránea de Antalya.

La intervención de dos aviones y cuatro helicópteros consiguió controlar este incendio parcialmente, señala la agencia turca Anadolu.

Mientras tanto, las inundaciones en el norte han causado en dos días la muerte de al menos 31 personas, aunque se sospecha que la cifra puede superar el centenar.

Las lluvias torrenciales empezaron en la noche del martes pasado en la montañosa provincia de Bartin, en la costa del mar Negro, provocando riadas que derribaron casas, arrastraron puentes y socavaron carreteras.

Los equipos de rescate aún buscan a una anciana desaparecida en la mañana del miércoles en esta zona.

UN MINUTO DE RIADA

El desastre fue mucho peor en la vecina provincia de Kastamonu, afectada al día siguiente por una riada que prácticamente aniquiló el pueblo de Bozkurt, un municipio de unos 10.000 habitantes situado cerca de la desembocadura del riachuelo de Ezine.

Un vídeo filmado por vecinos y difundido en redes sociales muestra cómo el río desborda su cauce en el pueblo y en cuestión de un solo minuto invade las calles, destruyendo parques y arrastrando coches.

En otros municipios, edificios enteros se derrumbaron socavados por el agua o golpeados por los enormes troncos arrastrados por la riada.

De los 31 muertos registrados hasta ahora, 29 se han producido en la provincia de Kastamonu y 2 en la de Sinop, lindante al este, donde las riadas e inundaciones también causaron destrozos.

Los equipos de rescate, asistidos por 19 helicópteros, más de 500 máquinas excavadoras y 40 barcos y lanchas neumáticas, evacuaron en dos días a 340 personas en Bartin, a 1.025 en Kastamonu y a 472 en Sinop, según datos de Afad, el servicio de emergencias turco.

¿300 DESAPARECIDOS?

Expertos y voluntarios recorren hoy la costa del mar Negro para localizar cadáveres entre las enormes masas de troncos y ramas arrojadas a la playa tras las riadas, informa la agencia Anadolu.

No hay datos oficiales sobre el número de desaparecidos, pero la cadena turca NTV, citando a fuentes de Afad, asegura que se han recibido informes sobre más de 100 personas no localizadas, y el diputado Engin Altay, miembro del partido socialdemócrata CHP, el mayor de la oposición, elevó esta cifra a más de 300.

"La probabilidad de que estas 300 personas hayan perdido la vida es muy alta", dijo Altay en una alocución difundida en su cuenta en Twitter.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se desplazó hoy a Kastamonu para reunirse con supervivientes y vecinos y declaró las tres provincias afectadas como zona de desastre nacional.

Pero en los medios sociales arrecian las críticas por la gestión del Gobierno, primero ante los incendios y ahora ante las riadas.

FALTA DE PREVISIÓN

Si bien la oleada de incendios facilitada por las altas temperaturas en todo el Mediterráneo oriental ha golpeado también a Grecia, Italia y Argelia, los críticos subrayan que, a diferencia de sus vecinos, Turquía no dispone de un solo avión apagafuegos propio y tuvo que alquilarlos o pedirlos a otros países.

Un agravante es que entre 2009 y 2018, Ankara operaba nueve hidroaviones casi idénticos a los dos CL-415 enviados por España este mes, pero la institución pública que los gestionaba fue desmantelada y las aeronaves, pese a que podrían ponerse a punto con una inversión modesta, se oxidan en el hangar.

Las riadas no son fáciles de prever, pero la oposición critica duramente la expansión urbanística fomentada por el partido islamista AKP, fundado por Erdogan, que dirige Turquía desde 2002.

"No podemos impedir las lluvias, pero se pueden hacer políticas correctas: No construir en el lecho de los ríos. Diseñar bien las obras del cauce. No permitir tantas hidroeléctricas", dijo en una visita a Bozkurt otro diputado del CHP, Ali Öztunç.

"¿Dónde están los que han construido casas en el cauce de los ríos, que han ahogado el mar Negro en hormigón?", se preguntó también la popular actriz Demet Evgar en Twitter.

Ilustró el comentario con una foto de Bozkurt anegada, difundida por una asociación ecologista que achacó la responsabilidad al "lobby del hormigón, la energía y la minería".