El comunicado es una respuesta a un pedido de destitución que el líder de la ultraderecha brasileña presentó este viernes contra De Moraes, responsable en el Supremo de investigaciones abiertas en torno a la conducta del propio jefe de Estado.

BRASILIA.- Diez exministros brasileños que ocuparon las carteras de Justicia y Defensa rechazaron este sábado el pedido de destitución presentado al Senado por el presidente Jair Bolsonaro contra el magistrado de la Corte Suprema Alexandre de Moraes.

"El presidente de la República sigue el guión de otros líderes autócratas que, alrededor del mundo y alzados al poder por el voto, buscan incesantemente debilitar a la Justicia y a las instituciones del Estado Democrático de Derecho", dice una carta firmada por los exministros de los cuatro Gobiernos anteriores al de Bolsonaro.

El comunicado es una respuesta a un pedido de destitución que el líder de la ultraderecha brasileña presentó este viernes contra De Moraes, responsable en el Supremo de investigaciones abiertas en torno a la conducta del propio jefe de Estado.

La carta la firman Miguel Reale, José Eduardo Cardoso, Aloysio Nunes, Jose Gregori, José Carlos Dias, Tarso Genro, Celso Amorim, Eugenio Aragão, Jacques Wagner y Raul Jungmann.

Todos ocuparon las carteras de Justicia o Defensa durante los Gobiernos de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), Dilma Rousseff (2011-2016) y Michel Temer (2016-2019).

La polémica e inédita iniciativa de Bolsonaro, el primer jefe de Estado brasileño que exige la destitución de un juez del Supremo, ha sido el último episodio de un grave conflicto institucional generado por la ultraderecha que respalda al Gobierno.

Las tensiones entre Bolsonaro y la Corte Suprema, que afectan también al Parlamento, comenzaron a mediados del año pasado, cuando ambos poderes permitieron a gobernadores y alcaldes adoptar medidas para contener la pandemia de covid-19, que el mandatario censura.

Los grupos de ultraderecha comenzaron entonces a promover actos y manifestaciones contra los poderes Judicial y Legislativo y llegaron a exigir una "intervención militar" para "cerrar" tanto el Supremo como el Parlamento, pero manteniendo a Bolsonaro en el poder.

El conflicto se agravó este año con una agresiva campaña de descrédito de Bolsonaro contra el sistema electrónico de votación que funciona en el país desde 1996, sobre el cual sostiene que propicia "fraudes", aunque admite que no tiene cómo probarlo.

A raíz de esos y otros asuntos, el Supremo incluyó a Bolsonaro entre los investigados en un proceso que tiene a De Moraes como responsable y está centrado en la difusión de noticias falsas y ataques a la democracia promovidos a través de las redes sociales.

Bolsonaro ha anunciado que también planea pedir al Senado la destitución de Luis Barroso, otro de los once miembros del Supremo y presidente del Tribunal Superior Electoral, pese a que ninguna de esas iniciativas tiene posibilidades de prosperar.

El presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, quien deberá analizar el pedido de destitución del magistrado De Moraes, ha dejado claro que "no existen fundamentos jurídicos para ello" y que esa decisión no puede ser adoptada por razones "meramente políticas".

La Corte Suprema también ha reaccionado en defensa del juez, ha manifestado su "repudio" frente a la actitud de Bolsonaro y dicho que aguardará "en forma republicana" la decisión del Senado.