Washington.- El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Jacob Lew, aseguró hoy que la caída del régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, "es solo cuestión de tiempo" ya que Estados Unidos y sus aliados han llevado acabo "una fuerte presión financiera" que está haciendo resentir su Gobierno.

Lew, que participó en el programa matinal "Fox News Sunday", insistió en que "la brutalidad del régimen sirio es inaceptable y tiene que terminar", cosa que no tiene duda de que ocurrirá, tras casi un año de que estallaran las protestas en varias ciudades sirias para exigir reformas democráticas que han sido duramente reprimidas por las fuerzas de seguridad.

Sin embargo, el funcionario de la Casa Blanca aseguró también que EE.UU. no va a proporcionar armas a los rebeldes sirios que están tratando de derrocar a Al Asad ya que "lo último que necesita Siria es más violencia".

Según Lew, la transición por la que debe pasar Siria, "de la tiranía a la democracia", es muy "difícil" y el pueblo "tiene que manejarla de una manera que funcione" para el país.

"No hay duda de que este régimen llega a su fin. La única pregunta es cuándo", apuntó.

Ante la negativa estadounidense de proporcionar armamento a los rebeldes, Lew dijo que EE.UU. está trabajando con la Liga Árabe y otros asociados para llevar "una fuerte presión financiera" en Siria.

El presidente estadounidense, Barack Obama, comentó el lunes en una entrevista que para su país es muy importante intentar resolver el conflicto en Siria "sin recurrir a una intervención militar extranjera" como la que tuvo lugar en Libia, al sostener que encontrar una solución política aún "es posible".

No obstante, tres relevantes senadores, entre ellos John McCain, excandidato presidencial republicano y rival de Obama en 2008, ya han expresado que EE.UU. debería considerar armar a las fuerzas opositoras sirias.

El Gobierno de EE.UU. dijo el pasado martes que baraja la posibilidad de enviar ayuda humanitaria a Siria mientras continúa trabajando con sus aliados para mantener la presión sobre el régimen de Al Asad.

Los Comités de Coordinación Local sirios (CCL), elevaron esta semana a 7.100 el número de fallecidos en Siria, más de 2.000 de ellos en Homs, desde el comienzo de la revuelta a mediados de marzo del año pasado, mientras que la ONU ha dejado de actualizar su última cifra (5.400) por las dificultades de cuantificar las víctimas.