"Se han enfrentado a amenazas, acoso e intimidación constante, acciones legales e incluso, en el caso de Murátov, a la muerte de sus colegas", agregó el presidente de Estados Unidos.

Bangkok.- La Embajada de Estados Unidos en Filipinas felicitó este sábado a la veterana periodista María Ressa por haber ganado el Premio Nobel de la Paz, la primera persona filipina en hacerlo, por su defensa de la libertad de expresión.

"Felicitamos a @MariaRessa por haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, reconociendo su labor para salvaguardar la libertad de expresión", indicó la Embajada en su cuenta de Twitter.

La víspera, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, también celebró el galardón concedido a Ressa, que lo compartirá con el también periodista ruso Dmitry Muratov.

"Como tantos otros periodistas a lo largo del mundo, Ressa y Muratov han buscado los hechos, de mantera incansable y sin miedo. Han trabajado para afrontar el abuso de poder, exponer la corrupción y pedir transparencia", aseveró el mandatario estadounidense.

Biden aplaudió la "tenacidad" de ambos reporteros a la hora de fundar medios independientes para defender la libertad de prensa, esencial para la democracia.

"Se han enfrentado a amenazas, acoso e intimidación constante, acciones legales e incluso, en el caso de Murátov, a la muerte de sus colegas", agregó el presidente de Estados Unidos.

Al anunciar el galardón para Ressa y Muratov, el Comité Noruego del Nobel, con sede en Oslo, destacó este viernes los esfuerzos de ambos "para salvaguardar la libertad de expresión, que es una condición previa para la democracia y la paz duradera".

Ressa, fundadora del medio independiente Rappler, se destacó por su investigación de la guerra contra las drogas del presidente filipino, Rodrigo Duterte, y de la desinformación en Filipinas, lo que le ha costado ser objeto de una campaña de acoso judicial y de odio en las redes sociales.

En 1995, Muratov fundó Novaya Gazeta, un medio independiente que ha investigado numerosos asuntos sensibles en su país, incluido el hundimiento del submarino atómico Kursk en 2000, lo que ha costado la vida a seis de sus reporteros.