WASHINGTON, EE.UU.- El Gobierno de Estados Unidos se mostró este lunes "preocupado" por la voluntad de Pakistán de continuar con un proyecto de oleoducto para importar gas natural de Irán, pese a la amenaza de sanciones por parte de Washington.

"Hemos dejado muy claro que creemos que es una mala idea", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, en su conferencia de prensa diaria.

El presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, mostró hoy su determinación a seguir adelante con la construcción del oleoducto, de más de mil kilómetros de longitud y que podría poner fin a los problemas de suministro eléctrico que lastran a Islamabad.

"Nuestras relaciones bilaterales no pueden ser mermadas por presión internacional de ningún tipo", dijo Zardari en un encuentro trilateral junto a sus homólogos de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y Afganistán, Hamid Karzai.

Nuland reconoció la "preocupación" del Gobierno estadounidense ante el proyecto, pero subrayó que el debate sobre el oleoducto, que se remonta a 1990, ha estado sembrado de "falsos comienzos y tiras y aflojas", por lo que descartó considerar definitiva la posición mostrada por Zardari.

El líder paquistaní también afirmó que si cualquier país ataca a Irán, Islamabad luchará a su lado para defenderlo, algo sobre lo que Nuland evitó pronunciarse.

"El doble proceso de presión y de apertura a conversaciones en el que estamos inmersos está diseñado para asegurar que podamos resolver esto diplomáticamente y no lleguemos a ese escenario", se limitó a apuntar la portavoz.

En cuanto a la trilateral, que se centró fundamentalmente en el proceso de paz en Afganistán, Nuland consideró que "si ayuda a esos países a ser mejores vecinos y a apoyar un proceso de reconciliación afgano, es algo positivo".

En la cumbre, celebrada en Islamabad, Ahmadineyad animó a Pakistán y Afganistán a rechazar la influencia extranjera en la región, y censuró que ésta "haya estado sujeta a la hegemonía de las potencias extranjeras", en unas palabras que parecían apuntar directamente a Kabul.

"No hay ningún problema fundamental entre los países de la región. Todos los problemas vienen de fuera", aseveró el presidente iraní.