VIENA.- Estados Unidos trató este miércoles en Viena de desatascar las negociaciones nucleares internacionales con Irán para alcanzar un acuerdo antes del límite fijado para el 24 de noviembre, que permita garantizar el carácter pacífico del programa atómico de Teherán.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, y la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, mantuvieron hoy en la capital austríaca una primera reunión de casi cinco horas con el ministro iraní de Exteriores, Mohamed Yavad Zarif, para acercar posiciones.

Tras un receso para cenar, los tres mandatarios volvieron a reunirse en un céntrico hotel en Viena durante casi dos horas, sin realizar declaraciones a la prensa, aunque fuentes diplomáticas describieron esas maratonianas conversaciones como "muy intensas, concretas y centradas"

Kerry se unió hoy a unos contactos que el martes comenzaron Ashton y Zarif, calificados de "útiles" por un portavoz comunitario, y que continuarán mañana con la asistencia de los directores políticos de Exteriores del denominado grupo 5+1, formado por Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Reino Unido y Francia.

"Las conversaciones son muy intensas, concretas y centradas, y cubren todos los aspectos que tienen que ser parte de un acuerdo final", declaró una fuente diplomática estadounidense que solicitó el anonimato.

Y agregó: "Hasta que no haya un acuerdo sobre todo no hay un acuerdo sobre nada. Puedes tener un acuerdo que cubra el 98 por ciento y el dos por ciento restante puede acabar con él".

Tras haber logrado avances en las rondas previas, los equipos negociadores han chocado con el meollo del problema: los límites y la amplitud que debe tener el futuro programa atómico iraní.

El punto más delicado es la escala del enriquecimiento de uranio, un material que tiene doble uso y que, dependiendo de su pureza, puede servir tanto para generar energía eléctrica en una central nuclear como para alimentar una bomba atómica.

Por otro lado, la velocidad del levantamiento de las sanciones internacionales que pesan sobre Irán es otro punto de conflicto.

Teherán aspira a aligerar esas cargas de forma rápida tras firmarse un acuerdo, mientras que las potencias proponen una retirada gradual a medida que se cumpla el pacto.

Otro escollo importante, reconocido por diversas fuentes diplomáticas, es que el convenio que se logre debe satisfacer a todas las partes, dado que los gobiernos de Estados Unidos y de Irán cuentan con fuertes críticas internas a estas negociaciones.

Y con "significativas diferencias" sobre la mesa, como las definió una fuente de la UE esta semana, ya se ha empezado a hablar de ampliar el plazo negociador que se han dado Teherán y el grupo 5+1 para lograr un arreglo definitivo al litigio nuclear.

En noviembre del año pasado, Irán y el 5+1 fijaron una hoja de ruta para cerrar un acuerdo antes del 20 de julio, pero ese plazo expiró y las dos partes volvieron a ponerse una nueva fecha límite: el 24 de noviembre.

El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, que ayer se reunió con Kerry en París, aseguró en declaraciones a la prensa en Francia que la fecha límite no es "sagrada", con lo que abrió la puerta a una posible ampliación.

Kerry, por su parte, señaló en la capital francesa que no quería entrar en "pronósticos" al respecto y declaró que un acuerdo aún "no está fuera de alcance", pero reconoció que restan "algunos asuntos difíciles que resolver".

Según fuentes diplomáticas estadounidenses, durante el encuentro trilateral de hoy no se iba a debatir la posibilidad de ampliar las negociaciones más allá del 24 de noviembre.

Zarif, por su parte, dijo a su llegada a Viena el martes que la actual fase de las negociaciones es "crucial" y agregó que podría hacer falta más tiempo porque "queda mucho trabajo por hacer".

El presidente iraní, Hasan Rohaní, mostró su confianza el lunes en que las negociaciones nucleares fructifiquen en un acuerdo en el que tanto Teherán como las grandes potencias salgan ganando.

La comunidad internacional teme que, bajo el paraguas de un programa atómico civil, Irán pretenda contar con armamento nuclear, lo que Teherán siempre ha negado.