La Habana.- El terremoto de magnitud 7,7 en la escala abierta de Richter registrado en el mar Caribe hace una semana provocó daños de distinta consideración en más de 300 viviendas de la provincia oriental cubana de Granma, revelaron este lunes medios estatales.

El agrietamiento de paredes en los inmuebles es el principal efecto provocado por el temblor -el más fuerte registrado de forma instrumental en Cuba-, que tuvo su epicentro en el mar, unos 125 kilómetros al suroeste de Cabo Cruz y 145 kilómetros al suroeste de Niquero (Granma).

Aunque Granma fue el punto más cercano al epicentro en Cuba, el movimiento telúrico se sintió en todas las provincias de la isla, incluida La Habana, donde fueron desalojados los edificios de mayor altura.

El Gobierno local encargó la valoración de los daños a comisiones que han recorrido las zonas impactadas y emitieron sus informes, según reportó el periódico Granma.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha pedido celeridad en los subsidios y ayudas para reparar las viviendas.

En los días posteriores al temblor, la sismicidad se ha mantenido "normal" al sur del territorio de Cuba, de acuerdo a una evaluación del subdirector del Cenais, Enrique Arango Arias.

El especialista indicó que desde entonces se han registrado más de 1.000 réplicas cerca del epicentro del sismo y al oeste, específicamente en Islas Caimán.

El último terremoto significativo que ocurrió en Cuba fue registrado el 17 de enero de 2017, con magnitud 5,8 en la escala de Richter, y no dejó daños humanos ni materiales.

El primer temblor perceptible en Cuba en 2020 sacudió la región oriental cubana de Caimanera, en la provincia de Guantánamo, el pasado 23 de enero con magnitud 4,2 en la escala de Richter sin causar tampoco víctimas ni daños.