"Veo a los demás que se marchan, pero yo me quedo aquí. Estoy asintomático, pero el virus no se quiere ir, ya se ha convertido en mi amigo", bromea en una entrevista al diario italiano Il Corriere della Sera.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Milko Mieles se siente "desmoralizado" después de más de tres meses en cuarentena y 15 pruebas PCR positivas. Este mecánico de 49 años lleva separado de su familia desde el 17 de abril y, aunque ahora no tiene síntomas, no consigue negativizar, por lo que no puede abandonar el recinto donde se encuentra aislado para evitar que propague el virus.

Después de permanecer ingresado en el Hospital San Gerardo de la ciudad italiana de Monza y haber pasado por otros centros sanitarios, Milko se halla desde el 27 de junio en un centro de la Cruz Roja en Linate, cerca de Milán. En estas instalaciones, destinadas a personas que no tienen otro lugar para pasar la cuarentena, ha encontrado una segunda familia.

"Veo a los demás que se marchan, pero yo me quedo aquí. Estoy asintomático, pero el virus no se quiere ir, ya se ha convertido en mi amigo", bromea en una entrevista al diario italiano Il Corriere della Sera.

Antes de comenzar este peregrinaje por centros sanitarios a la espera de que el test dé negativo, Milko vivía en Ferrara con su mujer y sus dos hijos, de 21 y 23 años. Ahora se aferra a las videollamadas que hacen diariamente para soportar la soledad y no perder la esperanza.

"El sueño sigue siendo volver a abrazar pronto a mi mujer y mis dos hijos", comenta emocionado, no sin olvidar el cariño que le transmiten diariamente los voluntarios de la Cruz Roja.