Ciudad del Vaticano.- El papa Benedicto XVI deseó hoy que el Encuentro Mundial de las Familias que se celebró el pasado fin de semana en Milán, 'haga crecer la atención sobre la cuestión de la familia, que repercute en el hombre y la civilización'.

Durante la catequesis de la tradicional audiencia general de los miércoles, el papa revivió los momentos de su viaje a Milán y agregó que "no hay futuro de la humanidad sin la familia, en particular para los jóvenes".

Según el pontífice, para aprender los valores que dan sentido a la existencia, los jóvenes "necesitan nacer y crecer en esta comunidad de vida y de amor que Dios ha querido para el hombre y la mujer".

Recordó que en Milán hizo un llamamiento "para que la legislación y las instituciones estatales tutelen a la persona y sus múltiples aspectos, empezando por el derecho a la vida, teniendo en cuenta que no se puede consentir su supresión deliberadamente, y reconozcan la identidad de la propia familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer".

Asimismo, reiteró su cercanía a aquellas familias acuciadas por la crisis económica y también a aquellas que en Italia se han visto afectadas por los últimos terremotos.

Además de enumerar algunos de los problemas que afectan a las familias, como la crisis económica, las dificultades de conciliar trabajo y familia, y el aumento de las separaciones y divorcios, el pontífice destacó que existe la amenaza de lo que llamó "la prepotencia de los compromisos laborales".

Sobre este asunto, subrayó que "el domingo es el día del Señor, y es un día en el que todos tienen que quedar libres, libres para dedicarse a la familia y a Dios".

"Defendiendo el domingo, se defiende la libertad del hombre", agregó.

Posteriormente, en los mensajes en diferentes idiomas, Benedicto XVI pidió en español oraciones para que en todos los hogares cristianos "reine siempre el amor y la fidelidad".