Pese a que la erupción de La Palma es «impresionante y una tragedia horrible para las personas que han perdido sus casas», desde el punto de vista de la situación geológica, «se trata de un evento muy limitado en el tiempo y el espacio y, por tanto, sus consecuencias también lo serán».

Madrid.- Hace tres años, Nueva York incluyó en su agenda de riesgo de fenómenos naturales la posibilidad de la llegada de un megatsunami procedente de las Islas Canarias, concretamente de la isla de La Palma. Y es que, según un informe elaborado por Salvatore J. Cassano y Edward S. Kilduff, la actividad sísmica del archipiélago podría crear una suerte de 'efecto mariposa' por el que se desencadenara un 'megatsunami' que arrasara la ciudad.

Este informe estaba basado en un estudio de 2012 del vulcanólogo Stephan Grilli en el que se afirmaba que, si una porción de 450 kilómetros cúbicos del volcán de Cumbre Vieja en La Palma se deslizaba hacia el océano Atlántico, podría producirse un 'megatsunami' que devastaría las islas cercanas y ciertas partes de las costas españolas, portuguesas y africanas de forma casi inmediata. Pero no se frenarían ahí: en aproximadamente 7 horas, estas olas alcanzarían la costa este de los Estados Unidos (si bien los expertos diferían en la fuerza y altura de las mismas, desde apenas 4 metros hasta alcanzar la decena).

Con la entrada en erupción del volcán de La Palma, este trabajo ha vuelto a salir a la luz, y muchos titulares contemplan la opción de que estas enormes olas arrasasen la ciudad de Nueva York. Sin embargo, ¿qué hay de cierto en esta posibilidad?

Ana María Alonso, directora del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) lo descarta de forma tajante. Afirma que, pese a que la erupción de La Palma es «impresionante y una tragedia horrible para las personas que han perdido sus casas», desde el punto de vista de la situación geológica, «se trata de un evento muy limitado en el tiempo y el espacio y, por tanto, sus consecuencias también lo serán».

Según explica la directora del IGME, esto implica que no generará cambios significativos en otras zonas. Es decir, que en absoluto va a provocar un megatsunami que arrase ninguna ciudad estadounidense, tal y como contemplaba el informe del Ayuntamiento de Nueva York. Por otro lado, la investigadora cree necesario «resaltar la geodiversidad y el patrimonio geológico de Canarias, porque eso es lo que condiciona que las islas sean tan especiales. Ahora, cuando la lava solidifique y todo esté tranquilo, el patrimonio geológico será aún más rico. Tendremos que conocerlo y protegerlo, porque será muy especial. No había ocurrido en 50 años».

Fuente: ABC.es