Madrid.- El torero francés Clemente sufre una luxación del codo izquierdo debido a una aparatosa voltereta que le propinó el quinto toro en la corrida celebrada este viernes en Las Ventas de Madrid, vigésimo quinta de la feria de San Isidro.

Según el parte médico, al torero de Burdeos, de 31 años, se le redujo e inmovilizó con férula la extremidad afectada, además de ser atendido de policontusiones. El pronóstico del percance es «grave» y, posteriormente, fue derivado a un hospital en Madrid para estudio radiológico.

Parte médico grave

El percance llegó ya al final de la faena de muleta y después de haberse mostrado el torero muy firme y muy capaz ante un toro con genio de Juan Pedro Domecq. Pero, en un descuido, el astado le prendió por el muslo, dejándole varios segundos colgado del pitón y lanzándole después con violencia sobre el albero.

  • El espada quedó inmóvil sobre la arena hasta que llegaron las cuadrillas para llevarle a toda prisa a la enfermería de la plaza.

Uceda Leal, como director de lidia, se hizo cargo de la muerte de este animal en un festejo, vigésimo quinto del abono de San Isidro, que completó el sevillano Pablo Aguado.

Cómo fue el percance

El accidente sufrido por el torero francés Clemente ocurrió durante la tradicional feria de San Isidro, considerada el ciclo taurino más importante del mundo y celebrada cada año en la emblemática plaza de toros de Las Ventas, en España.

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La tauromaquia es una actividad en la que los toreros se enfrentan a toros bravos en una plaza, una práctica que forma parte de la tradición cultural española desde hace siglos. Sin embargo, también es una actividad de alto riesgo, debido a la fuerza y comportamiento impredecible de los animales, por lo que las lesiones graves son relativamente frecuentes.

Contexto en San Isidro

Clemente, nacido en la ciudad francesa de Burdeos, se ha consolidado en los últimos años como uno de los toreros extranjeros con mayor presencia en los principales carteles taurinos de España y Francia. Su participación en la Feria de San Isidro representa uno de los compromisos más importantes de cada temporada para cualquier matador de toros.

La plaza de Las Ventas es considerada la catedral del toreo y uno de los escenarios más exigentes para los profesionales del mundo taurino. Una actuación destacada en este ruedo puede impulsar significativamente la carrera de un torero, mientras que los percances forman parte de los riesgos inherentes de la profesión.

Las volteretas y cornadas han marcado históricamente la tauromaquia. A lo largo de los años, numerosos toreros han sufrido lesiones de diversa gravedad durante las corridas, incluyendo fracturas, traumatismos y heridas por asta de toro. Algunos accidentes incluso han resultado mortales, lo que ha alimentado el debate sobre la seguridad en este espectáculo.

En esta ocasión, el percance ocurrió durante la vigésimo quinta corrida del abono de San Isidro, cuando Clemente lidiaba un toro de la ganadería de Juan Pedro Domecq.

Tras resultar lesionado y ser trasladado a la enfermería de la plaza, el matador Uceda Leal asumió la responsabilidad de culminar la lidia del animal como director de lidia, una práctica habitual cuando un torero no puede continuar debido a una lesión.