Moscú. – La purga del alto mando ruso ha desarticulado el aparato del exministro de Defensa, Serguéi Shoigú, al destapar grandes tramas de corrupción que se estima que defraudaron cientos de millones de dólares, poniendo en duda el poderío militar ruso en el quinto año de guerra en Ucrania.
Después de despedir en 2024 a parte de la cúpula de Defensa, se procesó penalmente a casi una cuarta parte de los viceministros que estaban subordinados entonces a Shoigú: Ruslán Tsálikov, Timur Ivanov y Pável Popov.
- Además, el viceministro Yuri Sadovenko, uno de los rostros más jóvenes (56 años), murió a finales del año pasado por problemas cardíacos.
Mientras tanto, la viceministra Tatiana Shevtsova, entonces encargada de llevar las cuentas del ministerio, está en el punto de mira de la prensa local, sospechosa de actividades ilícitas, aunque se encuentra en paradero desconocido y se baraja que esté refugiada en Francia.
Al mismo tiempo, otro gran número de cargos intermedios también fueron llevados a juicio por distintas tramas de corrupción; muchos de ellos, vinculados a los viceministros de Shoigú.
Las vergüenzas del Ministerio de Defensa
Cada uno de los acusados tenía su propio esquema de corrupción. Ivanov fue condenado en 2025 a 13 años de cárcel por lavar 53 millones de dólares.
La Justicia rusa también le culpó de malversar casi 4 millones de dólares en la compra de transbordadores para el estrecho de Kerch, que uniría Rusia con la península ucraniana de Crimea, anexionada por Rusia en 2014, hazaña por la que Ivanov se llevó una medalla.
Y aún queda pendiente de juicio otro caso de soborno. Su subordinado, Antón Filátov, recibió una pena similar, de 12 años y medio de prisión.
Popov, arrestado el mismo año de su destitución, fue condenado a 19 años de cárcel por enriquecerse ilícitamente en la gestión del parque Patriot de Moscú.
Junto a él le cayeron cinco años a su subordinado Viacheslav Ajmédov, y en abril fue detenido el director del parque temático, Vitali Melimuk.
Tsálikov, de rango más alto (primer viceministro), fue arrestado el pasado marzo, acusado de crear una organización criminal y lavado de dinero, además de 12 cargos de malversación y dos de soborno.
El diario Kommersant acusó a Tsálikov de defraudar al Estado con el abastecimiento de ropa, alimentos y productos de higiene al ejército ruso (por valor de unos 76,7 millones de dólares) y aceptar sobornos en el área de investigación.
Otras fuentes aseguran que el caso de fraude está relacionado con suministros de chalecos antibalas defectuosos, después de que el director de una empresa, condenado a nueve años de prisión, testificara en su contra.
El equipo civil de Shoigú
Buena parte del equipo de Shoigú venía del Ministerio de Emergencias, que él mismo encabezó durante dos décadas, entre 1991 y 2012.
Tsálikov, Popov y Sadovenko habían servido a Shoigú en el órgano anterior. Aunque Ivanov también venía del sector civil, el energético en su caso. Shevtsova venía de Hacienda.
Shoigú, quien antes acompañaba al presidente ruso, Vladímir Putin, a cazar a la taiga siberiana, contempló desde su nuevo puesto como asesor del Consejo de Seguridad cómo su clan fue desarticulado poco a poco, a la vez que perdía su influencia.
Los más patriotas aplaudieron las destituciones y juicios, debido a que culpaban desde hacía meses, en las redes sociales, al mando militar de los fracasos de la invasión de Ucrania.
El mando de Shoigú al frente de la guerra quedó ilustrado con multitud de memes de acusaciones por parte de los más turbopatriotas, como el fallecido insurrecto Yevgueni Prigozhin, dueño del grupo mercenario Wagner, quien exigió continuamente munición y provisiones para los desabastecidos soldados del frente.
Pero los pioneros en señalar y sacar los trapos sucios del equipo de Shoigú fueron realmente la oposición rusa. El equipo del fallecido Alexéi Navalni publicó, todavía en 2022, un reportaje denunciando la lujosa vida del exviceministro Ivanov, quien se codeaba con la élite política rusa, entre ellos el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
De momento, tan solo cuatro viceministros que sirvieron bajo el mando de Shoigú salieron indemnes y permanecen en su puesto. Todos de formación militar.
