Redacción Internacional.- Cada año, durante la celebración del Domingo de Pentecostés, el interior del histórico Panteón de Roma se transforma en escenario de una de las ceremonias religiosas más impresionantes y simbólicas de Italia: una lluvia de miles de pétalos rojos que cae desde lo alto de su monumental cúpula.

La ceremonia se realiza al finalizar la misa de Pentecostés, cuando miembros del cuerpo de bomberos ascienden hasta la parte superior del antiguo templo y dejan caer pétalos de rosa a través del óculo central del Panteón, recreando de manera simbólica el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la Virgen María.

El momento genera una imagen impactante dentro del monumento, mientras los pétalos descienden lentamente entre los asistentes, acompañados de aplausos, oraciones y fotografías de fieles y turistas que cada año acuden para presenciar la tradición.

La celebración reúne a cientos de personas dentro del Panteón y a miles más en sus alrededores, convirtiéndose en uno de los actos más emblemáticos del calendario religioso en Roma. Muchos visitantes llegan desde tempranas horas para conseguir un lugar y observar el espectáculo desde el interior del templo.

El Domingo de Pentecostés es una de las fechas más importantes del calendario cristiano y se celebra 50 días después de la Pascua. La festividad conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús, acontecimiento considerado el nacimiento de la Iglesia cristiana.

Construido hace casi dos mil años, el Panteón de Roma es uno de los monumentos mejor conservados de la antigua Roma y cada Pentecostés vuelve a convertirse en el escenario de una tradición que mezcla fe, historia y cultura ante la mirada del mundo.