PARÍS.– La Unesco recomienda reformar la manera en la que se recompensa la investigación científica, que ahora sigue «la cultura de publicar o perecer», como parte de un análisis publicado este miércoles sobre el porvenir de la ciencia, para que sea sostenible y equitativa, ya que actualmente deja atrás a los países en desarrollo.
El informe, titulado ‘Science at a turning point’ (‘La ciencia en un punto de inflexión’), fue presentado con motivo del inicio de la Conferencia Mundial 2026 del Decenio Internacional de las Ciencias para el Desarrollo Sostenible (IDSSD, por sus siglas en inglés), que se celebrará hasta el viernes en la sede en París de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
La conferencia reúne a algo más de 800 personalidades de la ciencia y la política y servirá, a dos años de la puesta en marcha de la IDSSD, para hacer balance del estado de la ciencia mundial y su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El desafío ante nosotros es asegurar que la ciencia es inclusiva, confiable, abierta y que se traduce en acciones significativas para todas las personas y todos los sectores de la sociedad», defendió al inaugurar la reunión Jaled al Anani, director general de la Unesco.
Entre los asistentes figuraron la vicepresidenta de Guatemala, Karin Herrera; el director general del CERN, Mark Thomson; y el expresidente de Islandia y presidente de la organización Arctic Circle, Ólafur Ragnar Grímsson, y participaron en persona o en línea ministros de países como Haití, Cuba, Sudáfrica o Irán.
Guatemala es una nación pluricultural, plurilingüe y multiétnica, donde las poblaciones indígenas han proporcionado conocimiento valioso durante generaciones sobre la naturaleza, los ecosistemas, la agricultura y el cambio medioambiental. Integrar este conocimiento con la investigación científica fortalece nuestra capacidad de responder a los desafíos», dijo Herrera en la apertura del evento.
Justo antes se había dirigido a los invitados, en un mensaje en vídeo, el secretario general de la ONU, António Guterres, quien incidió en que la ciencia es un «poderoso acelerador» para permitir prosperar a las naciones.
En general, la Unesco aprecia avances desde el lanzamiento de la IDSSD —basados en el análisis de 397 iniciativas científicas de 79 países—, ya que hasta la fecha se movilizaron 50 millones de dólares que contribuyen a los ODS.
Pero los mismos datos «ponen de manifiesto un importante desequilibrio» en relación con los países en desarrollo, lo que amenaza con dejar atrás a esas naciones.
África cuenta con menos del 10 % de las iniciativas del Decenio, a pesar de representar al 17,5 % de la población mundial. Por otra parte, el 40 % de las iniciativas participantes han identificado la coordinación, y no la financiación, como principal barrera, lo que apunta a una brecha de gobernanza que el dinero por sí solo no puede solucionar», detalló la agencia de la ONU en un comunicado.
Recomendaciones para cerrar brechas
Para paliar esa brecha, el informe identifica cinco reformas estructurales alineadas con los ODS, empezando por «reformar la manera en que se recompensa la investigación que sigue la cultura de ‘publicar o perecer'».
También hay que ampliar el acceso equitativo a la infraestructura y los conocimientos científicos para permitir que todos los países participen y se beneficien, y crear conexiones directas entre la comunidad científica y quienes toman decisiones para garantizar que la investigación responda a las necesidades de la sociedad.
Las dos últimas recomendaciones hacen referencia a la necesidad de restablecer la confianza pública en la ciencia a través de la integridad, la inclusión y la alfabetización científica, y el imperativo de gobernar responsablemente las nuevas tecnologías, incluida la Inteligencia Artificial (IA), antes de que superen nuestra capacidad para controlarlas.
El estudio hace referencia también al requisito de que la ciencia sea abierta y analiza los progresos de 81 países que se sumaron desde 2021 a la Recomendación de la UNESCO sobre Ciencia Abierta.
Las conclusiones muestran que el 60 % de las políticas en esta materia de los últimos cinco años hicieron referencia a esa Recomendación, lo que demuestra «que este instrumento está configurando directamente la forma en que los gobiernos diseñan la política científica», pero el progreso sigue siendo «desigual».
Si bien el 79 % de los gobiernos afirman tener un marco político sobre ciencia abierta —detalló la Unesco—, solo el 41 % tiene un plan para implementarlo y solo uno de cada tres tiene un mecanismo de supervisión para garantizar que estas políticas están alcanzando su objetivo de hacer que la investigación científica sea más accesible.