Bucarest. – Las autoridades rumanas comenzaron este viernes con el hundimiento controlado de barcazas en un brazo del Danubio, con el objetivo de aumentar el caudal del río necesario para refrigerar la central nuclear de Cernavoda, en el sureste del país balcánico.
Cernavoda pierde un reactor por falta de agua
Ante la falta de agua, la planta atómica —que, con su potencia instalada de 1,400 MGW, produce un 20% de la electricidad consumida en el país— tuvo que desconectar uno de sus dos reactores el pasado 28 de julio.
En total, está previsto hundir cuatro barcazas, aunque las maniobras, aplazadas en dos ocasiones por las fuertes corrientes, son complejas.
Las dos primeras serán inundadas de forma gradual en una operación que puede prolongarse hasta cuatro horas, mientras que las otras dos se colocarán unos 300 metros aguas abajo y, previsiblemente, serán hundidas mañana, sábado.
Según la Administración Nacional Aguas de Rumanía, las embarcaciones fueron cargadas con rocas hasta alcanzar un calado de 1.9 metros y serán hundidas una a una, de forma controlada, bajo estrictas medidas de seguridad.
Barcazas hundidas para retener caudal del Danubio
La intervención busca reducir la pérdida de agua en la zona de Cernavoda y preservar las condiciones hidrológicas necesarias en un momento en que el Danubio registra caudales excepcionalmente bajos por la sequía en Europa Central, donde nace el río, el segundo más grande del continente.
Según los hidrólogos, el río transporta 1,400 metros cúbicos por segundo a su entrada en Rumanía, con una previsión de aumento hasta 1,450 metros cúbicos por segundo a mediados de la próxima semana.
Aun así, el caudal seguirá muy por debajo de la media que suele tener en agosto, con unos 3,900 metros cúbicos por segundo.
Si la operación tiene éxito, permitirá mantener el suministro de agua para la central entre dos y cuatro días adicionales.
Al mismo tiempo, las autoridades han pedido a la ciudadanía y a las empresas reducir el consumo eléctrico y destacan que, desde el pasado 1 de agosto, la demanda nocturna ha disminuido en torno a 300 megavatios.
