Bruselas. – La Comisión Europea rechazó este jueves que su Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) sea equiparable a un arancel, después de que el embajador de EE.UU. ante la UE, Andrew Puzder, acusara a Bruselas de «doble rasero» por criticar los aranceles estadounidenses al acero y al aluminio mientras aplica una medida «proteccionista disfrazada de política climática».

En un artículo de opinión publicado el miércoles en el diario británico Financial Times, Puzder acusó a Bruselas de aplicar un «doble rasero» al denunciar las medidas estadounidenses mientras impulsa su propio mecanismo, que describió como una «barrera proteccionista disfrazada de política climática».

Puzder defendió los aranceles impuestos por Washington al acero y al aluminio bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial, alegando que responden a un imperativo de seguridad nacional ante la sobrecapacidad subsidiada de terceros países, en particular de China.

La Comisión Europea defiende el CBAM

No obstante, una portavoz comunitaria defendió en una rueda de prensa de la Comisión Europea (CE) que el CBAM es «una medida climática diseñada para evitar la fuga de carbono, apoyar la descarbonización global» y garantizar que los productos importados asuman el mismo precio del carbono que enfrentan los productores europeos bajo el régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea.

Subrayó, además, que el mecanismo es «no discriminatorio» y que es compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ya que se aplica por igual a todos los terceros países en función de las emisiones incorporadas verificadas, «independientemente del origen».

A diferencia de los aranceles tradicionales, señaló, los bienes con baja huella de carbono tendrán obligaciones «bajas o nulas» bajo el CBAM.

La portavoz añadió que el precio del carbono ya abonado en un tercer país por las emisiones incorporadas de un producto puede deducirse de la obligación del CBAM, para evitar que se pague dos veces por las mismas emisiones.

«Por tanto, no compartimos las comparaciones con las medidas arancelarias unilaterales», zanjó.

La Comisión insistió en que la autonomía reguladora de la UE es «innegociable» y que el acuerdo marco alcanzado con Washington no exige ni cambios en sus normas ni un trato favorable para las empresas estadounidenses.

Cómo funciona y a qué productos afecta

El llamado CBAM obliga a los importadores de acero, aluminio y otros productos intensivos en carbono a pagar por las emisiones incorporadas en esos bienes, igualando el precio del carbono que ya pagan los productores europeos. Entró en vigor el pasado 1 de enero, tras dos años de aplicación transitoria.

En junio, Bruselas propuso ampliar su ámbito de aplicación a productos que contienen una «elevada proporción» de acero o aluminio, como componentes de vehículos, electrodomésticos, maquinaria o equipos de construcción.