Nuuk. Los planes de una empresa petrolera vinculada al entorno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para iniciar actividades de exploración en Groenlandia fueron aplazados después de que las autoridades locales advirtieran que la compañía había incumplido los requisitos establecidos para operar en el territorio.
Greenland Energy Company y su socio británico 80 Mile prevén ahora comenzar las labores de exploración durante el invierno de 2027 en la región de Jameson Land, ubicada en la costa oriental de Groenlandia.
Advertencia oficial retrasa la exploración
El retraso se produjo después de que las autoridades groenlandesas emitieran una advertencia formal a White Flame Energy, filial de 80 Mile, por haber trasladado y descargado maquinaria cerca de un aeropuerto sin contar con la autorización correspondiente.
En un comunicado conjunto, las compañías aseguraron que toman la advertencia de las autoridades «muy en serio» y señalaron que trabajarán con los organismos locales para garantizar el cumplimiento de las normas.
Robert Price, director ejecutivo de Greenland Energy Company, sostuvo que desarrollar proyectos en el Ártico exige una planificación a largo plazo y destacó la importancia de mantener una relación estrecha con las comunidades y las autoridades de la región.
La empresa utilizará el tiempo adicional para revisar sus planes operativos y preparar las condiciones necesarias para iniciar la exploración cuando cuente con las autorizaciones requeridas.
Groenlandia refuerza control sobre permisos
El aplazamiento ocurre mientras Groenlandia ocupa un lugar cada vez más destacado en la agenda internacional debido al interés estratégico que Estados Unidos ha mostrado por el territorio.
La isla, administrada autónomamente dentro del Reino de Dinamarca, posee importantes recursos naturales y una ubicación estratégica en el Ártico, una región que ha adquirido mayor relevancia por sus rutas marítimas, recursos minerales y posición geopolítica.
La Administración Trump ha expresado en distintas ocasiones su interés en Groenlandia, lo que ha generado un intenso debate sobre el futuro de la isla y sobre el creciente interés de empresas estadounidenses y extranjeras en sus recursos.
Por ahora, cualquier actividad de exploración deberá ajustarse a las normas y permisos establecidos por las autoridades groenlandesas, que mantienen el control sobre las operaciones desarrolladas en su territorio.
