Reikiavik, 29 ago (EFE).- Islandia ya vota este sábado si retomar las negociaciones de ingreso a la Unión Europea (UE), interrumpidas en 2013, en una consulta que ha dividido a este país nórdico y con incertidumbre sobre el resultado final.

Los sondeos apuntaban a un empate o daban ligera ventaja al «sí», aunque una encuesta difundida la víspera por la consultora Gallup coloca a los partidarios del «no» más de dos puntos por delante.

«He votado no. No estoy interesada en entrar en la UE. Solo pienso que estamos bien en Islandia, tenemos un futuro brillante y no veo ninguna razón para cambiar eso», dijo a EFE Ágústa Guðmundsdóttir tras votar en el ayuntamiento de la capital.

Esta catedrática emérita de la Universidad de Reikiavik cree, no obstante, que ha sido «buena idea» celebrar la consulta, porque Islandia no lo había hecho ni cuando solicitó el ingreso en la UE en 2009 ni cuando detuvo el proceso.

«No creo que Islandia deba entrar en la Unión Europea. No creo que sea bueno para nosotros. Debemos controlar la pesca, la agricultura. Ir por este camino durante dos años es demasiado caro, el país está dividido», explica el periodista Björn Diljan, al aludir al tiempo que, según Bruselas y Reikiavik, podrían tardar las negociaciones.

El control de los recursos pesqueros, clave en la economía islandesa, ha sido tema central del debate previo, junto con la soberanía nacional de un país que no se independizó totalmente de Dinamarca hasta 1944.

Tanto el Gobierno como la Comisión Europea (CE) creen que son posibles acuerdos especiales para Islandia, aunque los partidarios del «no» resaltan que ningún otro país tiene excepciones permanentes en pesca.

Diljan achaca al Gobierno de centroizquierda no haber facilitado a la población la información «suficiente» sobre la consulta, las negociaciones y el proceso de ingreso.

«Creo que está al cincuenta por ciento. Pero, por lo que he hablado con mis amigos, con la gente de mi edad, creo que los jóvenes van a votar que no y ése va a ser el resultado», señala.

Coste de vida y panorama geopolítico

El elevado coste de vida en Islandia, con los tipos de interés al 8 % y una inflación del 5,6 %, también ha ocupado un lugar destacado en el debate y es uno de los principales argumentos de los defensores del «sí», junto con la situación geopolítica y las amenazas de Estados Unidos al vecino territorio autónomo danés de Groenlandia.

«He votado sí. Quiero entrar en la UE. En términos de oportunidades económicas, de mercados financieros, tenemos una divisa muy volátil. Y también tenemos que pensar que el orden mundial es muy diferente ahora, y creo que deberíamos estar más cerca de nuestros aliados europeos», resalta Bekka Ashcraft, profesora de secundaria en Reikiavik.

Ashcraft admite que la nación está dividida y critica el tono en el debate previo.

«Estoy un poco decepcionada porque no se ha podido discutir de forma más racional. Me parece que los ataques a la ministra de Exteriores han sido completamente inapropiados. Así no es como nuestro país debería discutir las cosas», afirma.

Que la consulta haya dividido a los islandeses extraña a la guía turística Bryndís Magnadóttir Munka, que lo considera demasiado prematuro, «porque solo estamos votando si queremos o no saber qué nos quieren contar».

«He votado sí. Quiero ver qué nos van a decir. No dices que no a cosas de las que no sabes nada. Quiero más información y saber qué significaría para nosotros, las cosas buenas y malas. Porque va a haber otra votación. Básicamente, he votado que sí porque quiero saber qué nos van a ofrecer», afirma.

Incertidumbre sobre la publicación del resultado

Aunque el referendo es de carácter consultivo, el Gobierno ha prometido que respetará la voluntad popular si gana el «no».

En caso de un triunfo del «sí», se reanudarían las negociaciones y los islandeses deberían votar de nuevo en otro referendo el hipotético acuerdo que alcancen Reikiavik y Bruselas.

Los cerca de 273.000 islandeses llamados a las urnas pueden votar desde las 9.00 a las 22.00 GMT en una consulta en la que ya se sabe que ha votado por anticipado una cuarta parte del electorado.

Islandia cuenta con una población reducida y dispersa en un territorio relativamente grande (menos de 400.000 personas en 100.000 kilómetros cuadrados), y todas las urnas deben ser transportadas a los centros de recuento de la circunscripción, lo que en algunos casos supone un traslado de hasta 400 kilómetros.

De ahí que la Comisión Electoral Nacional haya advertido de que es difícil prever cuándo habrá datos concluyentes, aunque no se espera un resultado provisional con todo el voto escrutado hasta el mediodía del domingo.