Los ataques rusos a los almacenes de alimentos aumentan el riesgo de escasez en Ucrania

Los ataques rusos a almacenes de alimentos en Ucrania generan preocupación por posibles escaseces, mientras minoristas y consumidores se adaptan a la situación.

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Los ataques rusos a los almacenes de alimentos aumentan el riesgo de escasez en Ucrania

Leópolis (Ucrania).- En Ucrania aumenta la preocupación después de que los ataques rusos contra los principales minoristas del país y algunos productores hayan destruido una parte importante de las instalaciones de almacenamiento de alimentos.

Las estanterías de algunos productos en los principales supermercados se están quedando cada vez más vacías, y algunos consumidores han comenzado a acaparar productos básicos, mientras los ataques con drones rusos siguen dirigiéndose contra la logística alimentaria.

Desde el sábado, los ataques han dañado almacenes de ATB, la mayor cadena minorista de Ucrania, en Kiev y Odesa, una planta de PepsiCo en la sureña ciudad de Mykolaiv y almacenes de la red de hipermercados Auchan cerca de la capital del país.

Las empresas afectadas, entre las que también se incluyen los grandes minoristas Novus y Fozzy, llevan reorganizando su logística desde que los ataques se intensificaron a principios de agosto, y los responsables gubernamentales insisten en que no se producirá ninguna escasez alimentaria importante.

Pero, según el ministro de Agricultura, Taras Visotski, ya se ha destruido aproximadamente el 90 % de la logística alimentaria gestionada por las cadenas minoristas, y se prevé que los daños aumenten a medida que las defensas aéreas luchan contra los continuos ataques de los drones rusos propulsados por reactores, que son más rápidos.

Supermercados más vacíos

En la ciudad occidental de Leópolis, donde hasta ahora no se ha producido ningún ataque importante contra los supermercados, los estantes de las principales cadenas minoristas se mantienen bien surtidos, lo que refleja su capacidad de adaptación.

Pero en la capital del país y en las zonas más cercanas al frente, donde viven millones de ucranianos, a pesar de los ataques diarios, el efecto ha sido notable.

«Veo que faltan algunos productos», declaró desde Kiev a EFE Olena Semeniak, una trabajadora del sector publicitario de 32 años.

«Por ejemplo, un día las estanterías de refrescos están casi vacías y, una semana después, vuelven a estar llenas. Sin embargo, no hay harina, sal ni azúcar, o hay muy poca», explicó al señalar que el suministro varía de una tienda a otra y cambia cada día.

La situación es similar en Járkov, situada a sólo 25 kilómetros de Rusia, donde algunos productos desaparecieron de las estanterías hace semanas, según cuenta la fotógrafa Raya Peretiatko.

A veces las estanterías de agua y otras bebidas están medio vacías; otras veces, las de salsas como el kétchup», explicó Peretiatko a EFE.

La situación dista mucho de ser catastrófica y, en general, todo lo que necesita sigue estando disponible en las tiendas, señala Peretiatko, que mantiene una pequeña reserva en casa y, de vez en cuando, compra un bote extra de conservas.

«De momento, no me ha entrado el pánico ni pienso en acaparar», afirmó.

Comerciantes y consumidores se adaptan

No obstante, algunos ucranianos sí que acumulan reservas de alimentos en casa de cara al invierno, cuando se prevé que los ataques al sistema energético provoquen también prolongados cortes de electricidad y ejerzan una mayor presión sobre la logística.

Los padres de Alla Fokina, que viven en la ciudad oriental de Dnipró, ya han almacenado docenas de kilogramos de patatas, alforfón y otras conservas en su casa del sexto piso, explicó ella a EFE.

«A pesar de la situación, no tienen intención de huir», señaló.

Algunos familiares de Olena Semeniak, que viven en Odesa, también están comprando grandes cantidades de pasta y harina.

Esto ha llevado a algunos minoristas, como ATB, a limitar la venta de productos básicos a una cantidad determinada por cliente, alegando la necesidad de garantizar el suministro ininterrumpido a las tiendas más cercanas al frente.

A medida que se destruyen los grandes almacenes, las cadenas minoristas ucranianas —responsables de alrededor del 40 % del mercado alimentario del país y de aproximadamente el 80 % en las grandes ciudades— recurren con urgencia a un mayor número de instalaciones de almacenamiento más pequeñas y al suministro directo de los productores a los supermercados.

Algunas, como Fozzy Group, ya han anunciado recortes en determinados pagos al personal, y los precios al por menor están empezando a subir para cubrir el aumento de las pérdidas y los costes logísticos.

«No habrá amenaza de hambre ni escasez física sistémica de alimentos», sigue asegurando el ministro de Agricultura.

El sector agrícola cubre las necesidades de Ucrania, y los habitantes de los pueblos que tienen sus propios huertos también cuentan con productos cultivados en el país.

Sin embargo, las interrupciones en la logística alimentaria se han convertido en un reto más para la población local, ya que Rusia intenta devastar la economía ucraniana a un ritmo más rápido del que sufre su propia economía por la guerra, que incluye ataques de Ucrania contra las infraestructuras petroleras y gigantes del comercio electrónico como Wildberries y Ozon.

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