El 30 % de las exportaciones mundiales de trigo blando y el 13-15 % de las de maíz procedían de Ucrania y Rusia antes del inicio del conflicto.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Los puertos ucranianos no podrían reabrir para la exportación de cereales en un mínimo de seis meses y los envíos por ferrocarril son muy complejos y limitados, por lo que es necesario buscar alternativas a corto plazo para evitar problemas de hambre en ciertas partes del mundo.

Este es el diagnóstico de una fuente gubernamental francesa, que hizo notar que la invasión rusa llevó a Ucrania a minar sus puertos para evitar un desembarco de tropas de Moscú.

Eso ha bloqueado las salidas de cereales y aceites vegetales a países de África y Oriente Medio, que eran fuertemente dependientes de los vastos campos ucranianos.

Para el desminado haría falta un acuerdo internacional que garantizara el paso de los buques de grano, algo actualmente complicado ya que habría que implicar a Rusia.

Además, se tendría que organizar una acción coordinada a nivel militar, que incluiría a la OTAN, para retirar las minas, explicó la fuente a un grupo de periodistas de cara a una reunión del Grupo de los Siete países más industrializados (G7) hoy y mañana que aborda los desafíos que plantea la invasión rusa para la seguridad alimentaria mundial.

Otra cuestión clave es el estado de las instalaciones portuarias ucranianas (terminales férreas, almacenes, grúas), cuya situación se desconoce.

"Pensar en la reapertura no es algo práctico en los próximos seis meses", recapituló la fuente.

El 30 % de las exportaciones mundiales de trigo blando y el 13-15 % de las de maíz procedían de Ucrania y Rusia antes del inicio del conflicto.

Las alternativas por ferrocarril son limitadas. En primer lugar porque Ucrania comparte el ancho de vía de la antigua Unión Soviética, diferente al europeo, por lo que los envíos hacia el oeste implican que hay que trasvasar la carga a otros trenes en las fronteras (por ejemplo en Polonia).

Eso ya se hace a través de Rumanía, pero de forma "muy limitada" ya que el puerto rumano de salida solo tiene una capacidad de manejar entre 1 y 1,5 millones de toneladas anuales.

Una alternativa más sencilla a nivel técnico sería enviar los convoyes ferroviarios por Bielorrusia hacia Lituania, pero esa opción genera dudas dado que el Gobierno bielorruso está totalmente alineado con el de Moscú y además está sometido también a sanciones internacionales.

Además, se da por hecho que la producción agrícola ucraniana se va a resentir y no solo este año, debido la destrucción de vías férreas, a la pérdida de mano de obra, movilizada para la guerra, y a la dificultad de aprovisionamiento de semillas y fertilizantes para próximas campañas.

Tras el bloqueo de India a sus exportaciones de trigo, que se suma al de Indonesia para sus envíos al exterior de aceite de palma, la principal opción a corto plazo es redirigir los envíos de otros países exportadores, como Canadá, EE. UU., Australia, Argentina o Brasil. A medio plazo, habría que aumentar la producción a nivel internacional.