Puerto Príncipe.– La violencia en Haití provocó al menos 1,642 muertos y 745 heridos durante el primer trimestre de 2026, como resultado de los ataques de pandillas armadas y de las operaciones de las fuerzas de seguridad, según un informe presentado por la ONU a través de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en el país (BINUH).
El reporte advierte que la crisis de seguridad continúa deteriorándose en el país caribeño, donde la población civil sigue siendo la principal víctima del conflicto entre grupos criminales y operativos estatales.

Pandillas y fuerzas de seguridad concentran la mayoría de víctimas
De acuerdo con la BINUH, el 27 % de las víctimas fueron causadas directamente por las bandas armadas, mientras que el 69 % se produjo durante operativos de las fuerzas de seguridad contra estas estructuras criminales.
En estos enfrentamientos, decenas de civiles resultaron muertos o heridos, incluyendo niños, lo que refleja el alto impacto humanitario de las operaciones en zonas urbanas densamente pobladas.
Uso de explosivos y aumento de la violencia armada
El informe también detalla que un 4 % de las víctimas corresponde a grupos de autodefensa y civiles armados, lo que evidencia la expansión de actores violentos en distintos territorios del país.
Además, al menos 69 personas resultaron muertas o heridas por el uso de drones con explosivos, entre ellas cinco menores de edad, un hecho que preocupa a los organismos internacionales por la escalada de métodos de combate no convencionales.
La ONU advierte que la situación de seguridad en Haití sigue siendo extremadamente inestable, con un incremento sostenido de la violencia armada y graves consecuencias para la población civil.
Antecedentes generales de la violencia en Haití
La situación de violencia armada en Haití es el resultado de décadas de inestabilidad política, crisis institucional y debilitamiento del Estado, factores que han facilitado el crecimiento de pandillas armadas que hoy controlan amplias zonas del país, especialmente en la capital, Puerto Príncipe.
Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, la crisis de gobernabilidad se profundizó, generando un vacío de poder que permitió a los grupos criminales expandir su influencia en actividades como el secuestro, la extorsión y el control de rutas comerciales.
- La ausencia de elecciones regulares, la debilidad de las fuerzas de seguridad y la falta de una estructura política estable han contribuido a un escenario donde el Estado ha perdido control territorial en varias regiones estratégicas.