Santo Domingo. – Haití atraviesa una situación «muy compleja», marcada por la brutal violencia de las pandillas, el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas, especialmente mujeres y niños que están en condiciones infrahumanas, y una respuesta internacional insuficiente ante esta prolongada crisis, alertó Amnistía Internacional (AI).

En una entrevista con EFE, la directora para las Américas de AI, Ana Piquer, sostuvo que Haití «está sumido en un contexto de violencia en el que las pandillas han desplegado abusos que van desde asesinatos y violencia sexual hasta ataques contra hospitales y escuelas».

A esto se suma que unos 5,8 millones de haitianos, aproximadamente un 52 % de la población, sufren niveles de crisis o superiores en materia de inseguridad alimentaria (categoría 3 sobre 5), mientras que la cantidad de personas desplazadas alcanzó el año pasado 1,4 millones, un nivel sin precedentes, según datos de organismos internacionales.

Todo esto se produce en un contexto marcado por la violencia prolongada de las bandas armadas, que mantienen bajo su control la mayor parte de la capital, Puerto Príncipe, y otras regiones del país.

Un país en ruinas y una infancia arrebatada

La violencia incesante ha provocado que «muchos servicios básicos ya se hayan reducido a su más mínima expresión», después de que las bandas hayan destruido escuelas y hospitales, causando una «emergencia humanitaria que hay que atender», señaló Piquer.

La consecuencia ha sido «muy brutal», especialmente para los niños, «que han visto su infancia, de alguna forma, coartada», agregó la representante de AI para las Américas, que propuso un plan nacional integral para la niñez que garantice seguridad, justicia, salud, educación y rehabilitación «para quienes lo requieran».

En todo caso, aseguró, se debe garantizar el respeto a los derechos humanos.

Ejecuciones desde el aire

En la entrevista, Piquer reiteró las críticas de AI al uso de drones armados para combatir a las bandas criminales por parte de las fuerzas de seguridad haitianas y sus aliados, que siguen poniendo en riesgo a la población, especialmente a los menores de edad.

El uso de drones «está violando los derechos humanos de la población y agregando nuevas formas de violencia», subrayó.

Casi 70 personas fallecieron entre enero y marzo en Haití por ataques de drones armados, «una  herramienta utilizada supuestamente para conseguir la seguridad, pero que, en definitiva, están matando personas deliberadamente, lo que en algunos casos podría ser incluso ejecuciones extrajudiciales», denunció Piquer.