«La seguridad no puede estar disociada del desarrollo. Debemos acompañar nuestros esfuerzos de estabilización para un cambio de paradigma: pasar de la ayuda a la inversión», señaló Forbin en su intervención como jefa de la delegación haitiana en la 56 Asamblea General de la OEA, que se celebra en Panamá.

«Invertir en la educación, el emprendimiento, el empleo, las infraestructuras, ofrecer perspectivas reales a los jóvenes, mujeres y niñas es uno de los medios más eficaces de luchar contra la violencia, la migración forzada y la exclusión», añadió.

 En ese sentido, llamó a los Estados de la región a reforzar su cooperación para luchar más eficazmente contra las redes criminales transnacionales, el tráfico de armas, el tráfico de estupefacientes, el blanqueo de capitales y otras actividades ilícitas que «alimentan la inseguridad y la inestabilidad» de las sociedades americanas, particularmente en Haití.

Para la ministra, la seguridad de su país no es solo un reto nacional, también afecta a la estabilidad de todo el hemisferio occidental; por ello, pidió a la región «pasar de la gestión de la crisis a la estabilización, de la coordinación formal al impacto real, de los compromisos a los resultados para el pueblo haitiano».

«Haití no pide que actuemos en su lugar, sino que actuemos junto a ella, respetando su soberanía, sus prioridades nacionales y la responsabilidad compartida que nos une como pueblos de las Américas», indicó.

Progresos en seguridad

Forbin aprovechó su discurso para hablar de los «progresos» llevados a cabo por el Gobierno haitiano en los últimos meses, como «el refuerzo de la capacidades de las fuerzas de seguridad», con la formación de más de 2.000 nuevos agentes policiales o el reclutamiento de 1.500 nuevos soldados que están realizando actualmente las Fuerzas Armadas de Haití.

Además, resaltó que las operaciones de seguridad contra las bandas criminales -que dominan el 75 % de la capital- se han «intensificado» y que «empiezan a emerger resultados alentadores», como la vuelta a la utilización del Palacio Nacional como sede de las reuniones del Consejo de Ministros o de las reuniones con los cuerpos diplomáticos.

Respecto a las elecciones generales, que estaban previstas en su primera vuelta para agosto de este año, aunque pocos confían en su celebración debido a la inseguridad, aseguró que «los preparativos técnicos están en marcha», si bien evitó concretar fechas.

Asimismo, señaló que en mayo el Gobierno puso en marcha cuerpos judiciales especializados, como «paso significativo» para luchar contra la impunidad y reforzar la transparencia y la justicia; y el impulso de una comisión para el desarme o la reinserción de los jóvenes.

Haití sufre una crisis multidimensional marcada por el control de bandas armadas, violencia extrema, desplazamientos masivos y colapso institucional, lo que ha provocado que millones de haitianos padezcan hambre y necesiten ayuda humanitaria.

Según datos de la ONU, la violencia en Haití causó en los primeros cinco meses del año al menos 2.310 muertos y 1.106 heridos. También perpetraron al menos 99 secuestros; 699 personas, especialmente mujeres y niñas, fueron víctimas de violencia sexual, y cientos de menores siguen en manos de redes de trata. 

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