Este caso fue investigado por la Guardia Costera de los Estados Unidos y la Fuerza de Ataque de Panamá Express, una Fuerza de Ataque permanente de la Fuerza de Tarea para el Control de Drogas y el Crimen Organizado (OCDETF).

REDACCIÓN.- Tres ciudadanos ecuatorianos y un mexicano fueron declarados culpables de tráfico de cocaína en el Océano Pacífico oriental en un juicio celebrado en EE.UU., según informó la Fiscalía del Distrito Judicial Medio de Florida, con sede en Tampa.

Se trata del mexicano Guillermo Cabrera Pérez, de 48 años, y los ecuatorianos Andrés Nixon Gonzales-Catagua (48), Hernán David Gonzales-Quiroz (42) y Manuel Ángel Vélez-Acosta (33), acusados en 2021 de poseer 5 kilogramos o más de cocaína y de conspirar para introducirla en EE.UU. en una embarcación sujeta a la jurisdicción estadounidense.

Cada uno de los cuatro enfrenta una sentencia obligatoria que va de 10 años de prisión hasta cadena perpetua, que será dictada tras las audiencias programadas para el 13 de octubre de 2022 en adelante.

De acuerdo con el testimonio presentado en el juicio, el 26 de enero de 2021 un avión de la Marina de EE.UU. detectó una lancha motora de casco abierto de 25 a 30 pies (7,6 a 9,1 metros) de eslora en el Océano Pacífico, a unas 400 millas náuticas (740,9 km) al sur de México, operando en un lugar donde el contrabando marítimo de drogas es común.

Mientras la tripulación del avión observaba y grababa en video, los cuatro miembros de la tripulación del barco comenzaron a arrojar paquetes de cocaína por la borda al agua.

La nave Bertholf de la Guardia Costera de EE.UU. estaba patrullando cerca y envió un helicóptero y botes pequeños para investigar.

Al llegar a la escena, la Guardia Costera determinó que la embarcación no tenía bandera y, por lo tanto, estaba sujeta a la jurisdicción de EE.UU.

Aunque la Guardia Costera no pudo recuperar los paquetes arrojados al mar, sí pudo recolectar evidencia de la presencia de cocaína en la parte del barco desde donde fueron lanzados.

También se encontró cocaína en las manos de un acusado.

Este caso fue investigado por la Guardia Costera de los Estados Unidos y la Fuerza de Ataque de Panamá Express, una Fuerza de Ataque permanente de la Fuerza de Tarea para el Control de Drogas y el Crimen Organizado (OCDETF).